viernes, 20 de abril de 2012

LA TORTURA Y MI INICIO EN CANNIBAL CORPSE



Calificación: 9/10

Hago esta primer entrada con un disco poco convencional a mis gustos. Desde que escucho metal he sido esquivo a las vertientes misantrópicas, demasiado estrambóticas y ridículamente malvadas. Tendencias como el gore, el black y demás poco interés me despiertan, quizá por mi preferencia melódica, sin embargo, hay bandas que desde hace años he tenido en el reservorio, esas que algún día escucharé, pero que aun “no estoy listo”.

Amo el arte de Cannibal Corpse, su mercancía, sus portadas repulsivas, su temática macabra… me hacen sentir en una película de Cine B, de esas que son carniceras y sádicas, sin sentido quizás, pero ¿quién lo necesita cuando tienes tanta sangre? Bueno, era tiempo de darme el chance, explorar su sonido al menos para decir “que asco de ruido” (cosa que había dicho antes, a mis 17 años con el ya lejano Butchered at Birth, cuando por error pasé de mis adorados Iron Maiden a este combo liderado en su momento por Chris Barnes). Nunca he sido ajeno a sus noticias, a sus lanzamientos, sin embargo, fue cuando escuché el primer sencillo del Torture (Demented Aggression) que decidí darme el chance, pero el disco tardaba en salir, así que busque mis referencias en sus discos anteriores (Evisceration Plague y Kill específicamente). Reconozco mi placer culposo, me encontré dos discos que al inicio me parecían difíciles de tragar pero que comenzaron a ganar espacio y que me fueron impregnando la intención de la banda: AGREDIR… y vaya que lo hacen bien.

Cada banda cada vez que presenta un trabajo nuevo dice que es lo mejor que ha hecho, y esta no sería la excepción, lo que si es claro y después de varios repasos en su discografía, creo que es muy en serio cuando citan que cada disco debe ser más brutal que el anterior. El gran logro de Torture: Ser el abreboca de un novato a la discografía de la banda. Este disco está en mi iPod desde que salió y confieso que suena a diario. Es una pieza muy bien construida, ensamblada y aceitada con una sincronía envidiable. Todos los elementos son vistosos, potentes, afilados e impecables (la intervención de Erik Rutan en la producción hace las veces de sexto integrante: indispensable).

Sus dos miembros originales hacen un trabajo más que destacado: Paul Mazurkiewicz se luce nuevamente con baterías imposibles, imparables, acompañado de un Alex Webster que, de acuerdo a los que han seguido la trayectoria de la banda, hace las mejores líneas de su carrera. Por lo demás, tenemos dos guitarras filosas, agresivas que se complementan a la perfección en esta sinfonía del salvajismo añadiéndole un toque de melodía especial, no muy característico en sus entregas anteriores, pero que enriquece la entrega llenándola de versatilidad; mientras el ya veterano George Fisher destila los rugidos y rasgados tan característicos de su estilo (a los amantes de la voz del sr Barnes, les deseo lo mejor, para mí este tipo es más).

Un disco para mi perfecto, que no será la novedad absoluta para los seguidores de la banda, pero que da vigencia a su carrera, siendo un respiro a los más puristas del metal. Una carrera con 12 discos en estudio es algo de respeto, más aun cuando no se tiene el apoyo de emisoras ni de televisión, trascendiendo pese a sus mórbidas letras, Cannibal Corpse sigue despertando más amores que odios entre los que vivimos para la música extrema.

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