
Calificación: 6/10
Un disco de emociones encontradas, me resistí a escucharlo ante las primeras críticas que levantó la nueva aventura del siempre exvocalista de Iron Maiden (con todo lo malo que le puede traer ser el reemplazo del gigante Bruce Dickinson) y exvocalista de Wolfsbane. La historia cuenta que 2 colombianos (los hermanos Bermúdez) estuvieron en sus filas, editando un insulso dvd llamado Alive In Poland (para ese momento la banda tenía menos de 2 semanas ensayando juntos) para luego lanzar los que para mí son los mejores discos de su carrera, el potente The Man Who Would Not Die (y su poderoso directo cd/dvd The Night That Will Not Die) y el icónico Promise & Terror (aunque como todo lo bueno: invisible en el mainstream). Esos eran otros tiempos, ya que, por alguna razón, el señor Bayley se despachó con todos y los mandó “a sus tres” prefiriendo continuar como solista (aparentemente antes no lo era pese a que el proyecto usaba su nombre). Nota aparte: Gracias a ese lío, Underthreat, mi banda colombiana favorita se reunió.
Luego de este contexto, entramos en el redondo en cuestión. Dos puntos generales a destacar: el primero tiene que ver con la producción, para algunos críticos es poco elaborada, para mi es directa, fiera y natural, pero no tan potente como la de sus dos últimos discos; la segunda tiene que ver con la construcción de las composiciones, siendo más livianas, asequibles y facilonas… para muchos un defecto, para mí una virtud peligrosa. Admito que me gustan las composiciones que transmiten algo, así no sean las canciones más técnicas... el problema aquí está en que eso no se cumple del todo.
Este disco casi que funciona, pero, a mi forma de verlo le faltó cocinarse más. Las ideas son algo precipitadas, aunque tiene canciones para pasarla bien, no igualan siquiera en algo el sabor de sus anteriores entregas. Su tema entrada funciona, aunque por más que justifique en la letra que el fan es el rey del metal, no quita el tufillo de querer ser otro Metal God, cosa de la que desafortunadamente está bien lejano, más con este disco. El tema Dimebag no lo entiendo, aunque lo disfruto… ¿un homenaje a Darrell Abott algo tardío? Los siguientes tracks son disfrutables pero no alucinantes, haciéndome sentir que todo tiempo pasado fue mejor, y me refiero al pasado en sus discos Blaze como Silicon Messiah y Tenth Dimmension, incluso, sus discos con la doncella The X Factor y Virtual XI. Otra cosa está en la debilidad vocal de Blaze para las baladas: No entiendo por qué insiste, se queda muy corto, no transmite lo que pretende mientras imprime una sensación de desafine y destiempo que no puede evitarme quitarle la seriedad al tema (específicamente One More Step y Beginning). Lo demás sigue por la misma línea, mezclando un poco de su momento Iron Maiden con elementos de sus discos previos, haciendo un disco fácil de escuchar, con momentos agradables pero que es fácil de olvidar.
Creo que la industria metalera a la que tan fiel ha sido este cantante ha sido injusta con este Blaze al que ya se le notan los años. Un cantante que tuvo la mala fortuna de reemplazar al vocalista más icónico de Iron Maiden para ser visto como el causante de sus dos peores discos (cosa que de ninguna manera creo, para mí son discos muy válidos -incluso mejores que los últimos 3 discos del combo de Harris-, en especial The X Factor, que me parece una joyota), ignorando los seguidores de la bestia dos cosas: 1. La dirección creativa siempre fue de Steve Harris y 2. Blaze timoneó durante 2 años una banda que se creía que sin su vocal estrella no podría funcionar.
Quizá la partida de sus anteriores músicos le quitó condimento a esta entrega, que, aunque no me decepciona del todo, si me deja con la sensación de esperar más. La verdad no creo que Bayley consiga discos más logrados que The Man Who Would Not Die y Promise & Terror, pero nadie daba un peso por él después de salir de la doncella, tampoco se creyó que luego de perder la formación de sus primeros dos discos y lanzara su insípido Blood and Belief, lograra algo que valiera la pena. A lo mejor este sea el punto bajo de un próximo ascenso, uno que le dé algo de lo que se merece. Mientras eso pasa me dedicaré a sus redondos más inspirados.
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