martes, 24 de abril de 2012

Recordando la primer visita de Aerosmith a Bogotá (Mayo 20 - 2010)

Tuve la fortuna de asistir a la primer visita de Aerosmith en la más deliciosa de las compañías, junto a mi amada esposa Paola Andrea, el día en que cumpliamos 1 año y 5 meses de casados. No creo que haya tenido mejor manera de celebrarlo. Esta fue mi reseña.

* Fotografía tomada de http://www.rockombia.com/resena/resena-concierto-aerosmith-bogota-20-de-mayo-2010

Mucho se ha escrito, opinado y sabido sobre el 20 de Mayo y la primera visita de la legendaria banda norteamericana Aerosmith. En lo personal no me considero fan acérrimo de Aerosmith, tampoco soy un sabiondo de toda su historia, sin embargo creo que me he enganchado por momentos a esta genial banda, que para todo rockero definitivamente debe significar algo especial. Aerosmith tiene una importante recordación en mi vida como rockero y eso tiene un mérito especial, aun más en un medio con más de un trillón de bandas compitiendo por estar en los mezquinos oídos de un mercado cada vez más excluyente. Aerosmith es una leyenda, una banda de culto que entre sus idas y venidas han dejado increíbles piezas en la historia del rock y, ¿por qué no? En la misma cultura urbana y suburbana misma de Norteamérica y del globo, en mayor o menor medida.

Aerosmith (no “aerospit”, como nuestro bolonio y estúpido alcalde Samuel dijo en una rueda de prensa vergonzosa) venía de un conflicto interno tremendo (o al menos eso nos querían hacer pensar) donde Tyler pedía al menos dos años de descanso de la banda mientras que Perry, Kramer, Hamilton y Whitford simplemente no compartían la necesidad de descanso de su compañero (uno de sus argumentos es la ausencia de discos inéditos desde aquel Just Push Play de 2001)… eso generó una disputa interna en la que Aerosmith continuaría sin Tyler y se harían a un “nuevo” cantante. En medio de la disputa legal se habló hasta del ingreso de Lenny Kravitz como sustituto temporal de Tyler. La cosa se ponía bastante difícil ante la demanda de Tyler al resto de la banda, lo que finalmente terminaría en capturar la atención de los medios especializados… se suponía Aerosmith se iba al demonio y los fans anhelaban la paz entre los integrantes y una gira, al menos de despedida. Bueno, como si nada hubiese pasado, en un show privado de la banda personal de Joe Perry, apareció Tyler en un “cameo” especial interpretando su clásico Walk this way y con eso se presumió una reconciliación confirmada una semana después. Una técnica para hacerse vigentes bastante spinal tap (una especie de mala broma) pero que dio como resultado una nueva gira y despertó las expectativas de los fans alrededor del planeta que ahora esperan después de la gira "Cocked, Locked And Ready To Rock 2010” un nuevo redondo de los chicos malos de Boston.

Bajo ese contexto inicio esta corta reseña. Debo reconocer que viví una organización impecable, fluida y muy agradable. No desconozco los incidentes que sucedieron con las personas que fueron estafadas de alguna manera, me solidarizo con ellos y espero la organización, específicamente TUBOLETA, haga las indemnizaciones correspondientes y tome los correctivos necesarios para no repetir semejantes chascos. Muy puntuales se inició el show a las 7 pm con la banda invitada, que debo confesar, me sorprende que el público le haya reaccionado como le reaccionó. El sonido que les pusieron fue más bien flojo y reconozco sin ningún remordimiento que la banda, aunque musicalmente no es mala, no me gustó para nada, quizá porque no vi nada nuevo en esas Pirañas Amazónicas… su mejor momento fue un cover a la banda de moda Chickenfoot (dejo a su imaginación el tema versionado), pero para mi una banda bastante a la onda de Radioactiva y con ese apelativo se incluye todo lo que eso implica.

A las 8 pm ya avistaban los primeros acordes e iniciaba la descarga en el Parque Simón Bolivar, Toys in the attic, cayendo una cortina negra que dejaba ver una excelente distribución de los Aerosmith tras un bellísimo telón con su emblemático logo, y un Tyler entrado en años (no solo él, Perry se veía más que anciano con su pelo corto, mechón canoso y bigote y los demás, ni decirlo: unos abuelos llenos de hard rock) pero lleno de carisma y euforia, engalanado con un sombrero “voltiao”. No terminaban de sonar las distorsiones finales de Toys cuando comenzaron con el primero de mis favoritos: Love in an Elevator. Una desconocida para mi Walkin’ the dog fue la antesala para Pink, versión que descrestó al público y que la verdad me sorprendió en calidad de ejecución instrumental y en la arrolladora voz de Tyler… este tipo suena increíble en vivo, pareciese que su garganta no envejeciera, cosa que se confirmó aun más en los rasgados de su primer hit radial: Dream On.

El aguacero era fatal, las pantallas de la zona media estaban afectándose pero el sonido era bastante bueno (no perfecto), pero los ánimos estaban bastante ardientes por una banda entregada al 100% a su público, siendo la prueba fehaciente el solo de batería que cerró Livin’ on the edge, un solo que sin ser virtuoso, mostró a un entregado Kramer dándole a sus tarros con las manos y cabeza mientras el público gritaba frenético. El repertorio seguía recorriendo su discografía con bastantes aciertos, aunque a mi criterio, con algunas falencias… mejor dicho: CARAJO!!! son Aerosmith y tocaron 4 covers? Bien pudieron ser canciones de ellos, tocaron temas que la verdad no son tan vigentes como otros que dejaron de tocar (I don’t want to miss a thing fue tocada en Venezuela días antes y acá en Bogotá no, por ejemplo, sin querer suspirar más en lo que no fue). A defensa de Aerosmith debo decir que su repertorio fue bastante nutrido con 21 intervenciones, 19 canciones y al menos 9 super éxitos, así que se puede decir que se le dio gusto a los fans más acérrimos y a los más novatos en una gala sin precedentes que registro un lleno total, al menos desde la perspectiva que tuve.

Prescindible para mi la sesión de solos de Perry… se supone se estaba enfrentando asimismo en su versión Guitar Hero. Yo la verdad vi a un guitarrista gracioso bastante ruidoso y con una digitación bastante torpe, pero pues, es Perry y se le perdona todo, además el público estaba extasiado y los comentarios de la prensa describieron al mejor guitarrista del Hard Rock… yo prefiero reservarme una calificación.

Después de Draw the line, la banda se “hizo rogar” y no defraudaron, porque entregaron 3 cañazos seguidos, dos de los cuales era imperdonables no haberles escuchado: Crazy y la histórica Walk this way (primer canción que mezcló el hard rock y el rap, haciéndola una de las canciones más importantes de la historia de la música urbana… de la mano de Run DMC). Tristemente cerraron con un cover que desconozco pero que disfruté y con eso fue todo, una salida organizada tratando de remembrar todo el evento junto a mi esposa que salía con una sonrisa gigante que hacía aun más completa la experiencia.

"Cocked, Locked And Ready To Rock" 2010
1. Toys in the Attic (1975 – Toys In The Attic)
2. Love in an Elevator (1989 – Pump)
3. Walkin' the Dog (1973 – Aerosmith / Rufus Thomas cover)
4. Pink (1997 – Nine Lives)
5. Dream On (1973 – Aerosmith)
6. Livin' on the Edge (1993 – Get A Grip)
7. Kramer solo
8. Jaded (2000- Just Push Play)
9. Cryin' (1993 – Get A Grip)
10. Back in the Saddle (1977 – Rocks)
11. Rag Doll (1987 – Permanent Vacations)
12. What It Takes (1994 – Big Ones)
13. Sweet Emotion (1975 – Toys In The Attic)
14. Joe Perry Guitar Battle
15. Stop Messin' Around (2004 – Honkin’ In Boo / Fleetwood Mac cover)
16. Last Child (1977 – Rocks)
17. Baby, Please Don't Go (2004 – Honkin’ In Boo / Big Joe Williams cover)
18. Draw the Line (1977 – Draw The Line)

19. Crazy (1993 – Get A Grip)
20. Walk This Way (1975 – Toys In The Attic)
21. Train Kept A-Rollin' (1974 – Get Your Wings / Tiny Bradshaw cover)

Recordando a GAMMA RAY en Bogotá (Abril 30 de 2012)

Con motivo de la inminente visita de Anthrax, Exodus y Obituary, recordé que hace dos años, exactamente en la misma fecha, los germanos Gamma Ray nos visitaron por primera vez (y hasta ahora única) dejando en mi los más gratos recuerdos. Comparto con ustedes esta vieja reseña de ese concierto... espero la disfruten.

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Reconozco que mis épocas de aguantarme 4 ó 5 bandas previas a la banda principal han pasado y sin demérito por la escena criolla, debo reconocer que no siempre sale favorecida la parte nacional frente a la banda visitante. Llegué al teatro a las 7:30 pm, justo en la intervención de Legend Maker, última de las bandas teloneras, y gran exponente del power metal colombiano. Muy buena banda con un pésimo sonido, brillante y saturado, que hacían de la experiencia algo insoportable… no tengo mucha información de las bandas previas, pero si esta era la mejor de las nacionales creo que hice bien llegando tarde. Afortunadamente ese no era el sonido de Gamma Ray.

El Downtown Majestic, en lo que a mi concierne, se veía apabullado, repleto de headbangers de todas las edades, respaldando la primera parada (esperemos no sea la única) de esta grandiosa leyenda llamada Gamma Ray. La escenografía era sencilla, pero hermosa, con un cartel gigante a full color referente a la última placa del combo de Hamburgo, To The Metal.

Antes de hablar del show quisiera hacer un previo muy rápido de lo que para mi es Gamma Ray. Kai Hansen, cerebro fundador y primer cantante de Helloween, abandonó el barco por diferencias creativas en la época cúspide de los Keeper of the Seven Keys, y junto a su amigo Ralf Scheepers, formó Gamma Ray, nombre escogido en homenaje a una loca canción de la banda Beck (canción versionada en el álbum Insanity & Genius). Después de algunos inconvenientes con el cantante Ralf, Gamma Ray se desprende hacia un nuevo rumbo donde el mismo Kai retomaría su labor como frontman escudado por su coequipero Dirk Schlächter que dejaría la guitarra y se encargaría del bajo dándole paso a otro pilar de la banda, el señor Henjo Richter, soportando las 6 cuerdas junto a Kai. Comenzó la época dorada de la banda con discos novedosos y de alta factura como Land Of The Free, Somewhere Out Space y Powerplant, a los que le siguieron discos que han despertado amores y odios entre sus fans como el New World Order (criticado como autoplagio), Majestic (el más álbum sombrío de la banda desde aquel lejano Sigh No More), el arriesgado Land of the Free II (muy bien recibido por las crítica especializada que lo consideró un aire de refresco dentro del género) y el altamente criticado To The Metal (redondo que en lo personal no descalifico pero que no me genera mayores emociones… excepto porque es el disco de la gira que visita nuestro país).

Bajo estos antecedentes estaba listo para recibir la descarga de rayos gama en medio de un público eufórico. A las 8 pm llegó la oscuridad y la euforia, bajo una intro poco usual, un calentamiento con la pista We Will Rock You de Queen, donde el público solo coreaba “GAMMA RAY GAMMA RAY!!!” Welcome (único asomo en este show de sus tres primeros discos) inicio el show, intro utilizado según entiendo en todos y cada uno de sus conciertos conectándolo con la espectacular Gardens Of The Sinner, despertando la euforia de las casi 2500 personas que llenaban el teatro (eso creo); Brave New World bajó un poco el listón en la reacción del público, aunque fue ejecutada de manera impecable en un show de verdadero Heavy Metal sin artificios; siguió el turno para lo nuevo que fue bien recibido en dos canciones realmente bien ejecutadas, seguidas por Fight del delicioso Majestic, para dar otro repaso a To The Metal con dos canciones más, Mother Angel y No Need To Cry. Esta última es una de esas ejecuciones que dejan un sabor raro en la boca, con un Dirk lleno de sentimiento en una ejecución acústica solista (en un modelo de guitarra acústica en V más que hermoso) donde aporta su voz (que no me gustó para nada), para luego conectar con el resto de la banda en lo que es para mi el punto más bajo del show (no necesariamente malo, simplemente diferente y tranquilo). Esta fue la antesala de un Split con The Saviour y Abyss of the Void que fue ejecutada de manera increíble, cerrando el episodio de descanso, con unos Gamma Ray dinámicos, sonrientes y con la vibra que solo transmite el hacer las cosas no solo por dinero.

Llegó entonces otro receso, esta vez de la mano de un Dan Zimmermann inspiradísimo que sostenía la euforia del público capitalino. Armageddon fue otro de esos puntos altos, un real himno con un Kai Hansen que sabe como usar su voz con todo poderío, mientras que hacía gala de su increíble talento en las 6 cuerdas en una sección de solos improvisada dentro de la misma canción… MAJESTUOSO. Se apagaron las luces, pero sabíamos que el show continuaba, no tardando en reiluminarse el escenario con un Kai vestido cual motociclista (con un gorro y unas gafitas oscuras algo mañé, pero perdonables), entonando su nuevo himno, el tema título To The Metal, que la verdad les sonó bastante bien, siendo la canción menos Gamma Ray del repertorio, pero de las de su último álbum, la que mejor impresión me dejó. Man On A Mission caló en el corazón de los fanáticos y nos enloqueció, ejecutada de manera impecable, fue otro de los álgidos puntos en este super concierto, al punto que la emoción de la egnte llevó a improvisar una emotiva parte de guitarras limpias repitiendo el coro varias veces mientras el público coreaba extasiado delante de un Kai impresionado por el amor del público a su legado.

Después de un corto descanso vino la remembranza Helloween (emocionante, pero siendo sincero hubiese usado ese espacio para canciones como Land Of The Free o algunas de las buenas canciones de sus tres primeros álbumes, que fueron ignoradas del todo) con una rápida y frenética Ride The Sky y una divertidísima I Want Out, que la gente recibió como lo mejor de la noche, dándole espacio al cierre y despidiendo el show con una perfecta Send Me A Sign.

Después de escuchar a trillones de bandas del mismo género, me place decir que este fue uno de los mejores shows que he presenciado. Quizá no fue el listado de temas que anhelaba, pero esta banda hace sonar espectacular lo que toque, demostrando que los años no les han quitado el espíritu, ni el carisma. Un show realmente divertido de la mano de unos sonrientes, inspirados y talentosos Gamma Ray que dejaron todo en el escenario, demostrando el porque siguen siendo la leyenda y el punto más alto de este género que se resiste a morir. No me queda sino esperar ingenuamente el regreso de esta leyenda a nuestras tierras, ojalá en un tour “Skeletons In The Closet 2”.

Setlist:
1. Welcome (1990 – Heading For Tomorrow)
2. Gardens Of The Sinner (1999 – Powerplant)
3. New World Order (2001 – New World Order)
4. Emphaty (2010 – To The Metal)
5. Deadlands (2010 – To The Metal)
6. Fight (2005 – Majestic)
7. Mother Angel (2010 – To The Metal)
8. No Need To Cry (2010 – To The Metal)
9. The Saviour / Abyss Of The Void (1995 – Land Of The Free)
10. Drum Solo
11. Armageddon (1999 – Powerplant)
12. To The Metal (2010 – To The Metal)
13. Rebellion In A Dreamland (1995 - Land Of The Free)
14. Man On A Mission (1995 - Land Of The Free)
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15. Ride The Sky (Helloween Cover: 1985 – Walls of Jericho)
16. I Want Out (Helloween Cover: 1988 – Keeper Of The Seven Keys II)
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17. Send Me A Sign (1999 – Powerplant)

TRIVIA: Temas ejecutados por álbum:
- Heading For Tomorrow (1990): 1
- Sigh No More (1991): 0
- Insanity And Genius (1993): 0
- Land Of The Free (1995): 4
- Somewhere Out In Space (1997): 0
- Power Plant (1999): 3
- No World Order (2001): 1
- Majestic (2005): 1
- Land Of The Free II (2007): 0
- To The Metal (2010): 5
Helloween covers: 2


LEANDRO MARTÍNEZ - Abril 30 de 2010

lunes, 23 de abril de 2012

ANTHRAX Y SU DEFINICIÓN DE ALABANZA



Calificación: 7,5/10

Anthrax es de esas bandas que escuché tarde, siendo mi primer referencia el año 97, yo tenía 15 años y a mis manos llegó un VHS que alguien en mi colegio tenía, un casete donde se compilaban varios videos de bandas que yo a la fecha desconocía siendo la banda en cuestión representada por el ya lejano cover Got The Time del Persistence Of Time. Eso como dato curioso porque nunca escuché nada más de Anthrax, aunque esa canción me parecía increíble. En la época del internet por discado (ni riesgos de conectarse mucho y menos a leer sobre música) y gracias a Metal Hammer (de las ediciones con casi un año de retraso que llegaban a las tiendas especializadas y que valían un huevo de plata) encontraba artículos curiosos sobre el conjunto de Ian, enterándome de cosas para ese momento irrelevantes, pero que leía por el solo placer de la información, además había poco dinero como estudiante, los discos se conseguían originales (bella época donde la música tenía valor) y Anthrax no era tan fácil de encontrar, sumado a mi priorización de otras bandas que a la postre ya no escucho. Entre esas noticias sabía de la salida de Joey Belladonna, la entrada de John Bush y la salida de su exitoso Sound Of The White Noise, la baja de Dan Spitz y la época del declive de la banda reflejada en los infravalorados Stomp 442 y Volume 8: The Threat Is Real, junto con la lucha de la banda por defender el puesto de su vocalista de la jauría furiosa de fans que reclamaban el retorno de Belladonna.

Hubo un reality de esos de VH1 donde vi reunidos a Scott Ian, Sebastian Bach, Evan Seinfeld y a Ted Nugget (me disculpan si se me escapa alguno) en lo que resultó ser la banda Damnocracy (una charada, a decir verdad). Mi simpatía por Scott Ian me despertó una curiosidad por la banda que no dí por satisfecha hasta su primera venida a Colombia como teloneros de Iron Maiden en Marzo del 2009. Para ese momento no sabía por donde esperar del grueso de su discografía, así que tomé lo último en ese momento para diseccionarlo encontrándome 3 discos muy simpáticos para empezar: We've Come for You All, el directo Music Of Mass Destruction y el compilado de regrabaciones The Greater Of Two Evils. La voz de John Bush me pareció acojonante, todo un señor cantante con ese timbre rabioso tan poco común, junto a una banda que me parecía supremamente arriesgada, moderna pero con una pegada espectacular... hora de darme golpes en el pecho por tanto tiempo perdido, ahora tenía una nueva banda favorita por encima de mis bandas clásicas. Creo que al menos 3 veces a la semana desde ese entonces escucho Anthrax y les sigo la movida a cuanta pendejada hacen. El disco que reseñaré en este post lo anhelé desde que lo anunciaron como el primero con Dan Nelson en la voz (cuando conocí la banda el señor Bush había dejado el barco como consecuencia de decisiones incrompren$ibles donde la banda se reuniría temporalmente con Belladonna y Spitz para hacer una gira y sacarse una pasta... parte de otra historia). Nelson, al parecer un malote, a menos de 5 meses del redondo, fue retirado de la banda por situaciones que solo ellos sabrán, pero que los rumores dibujan como un total caos... Anthrax quedó flotando y sin cantante, alternando John Bush por un par de fechas, despertando una campaña de fans que lo querían de vuelta. La reunión con Bush no se dio por varias razones así que la banda tuvo que buscar al que habían despedido años atrás y del que tantas cosas malas dijeron a la prensa: Joey Belladonna.

El mundo de la música no es un medio alejado de los dramas humanos... y Anthrax no sería la excepción. Belladonna llega a salvar el navío del que fue echado por "flojo" poniendo su voz en canciones que habían sido escritas para Nelson (una situación poco cómoda para el cantante que luego de su salida de la banda no logró nada realmente destacado, mientras que sus excompañeros tampoco pasaría por el mejor de sus momentos con discos que no vendían un carajo, pese a ser unos compactos tremendos... en el mundo natural este tipo de reconciliaciones se llaman mutualismo). Superadas las diferencias (supongo que el factor dinero sumado a la gira Big Four y la expectativa de medio mundo de metaleros catalizó el asunto) era el momento de sacar el prometido disco de "alabanza".

Ahora si, entrando en materia, luego de todo el contexto, nos encontramos con este Worship Music, un disco que muchos esperaban como el regreso al sonido clásico de la banda. ¡Cuán equivocados estábamos! este es un disco hecho para Bush pero cantado por un esforzado Belladonna que le da un valor agregado de no creer... suena moderno, directo, mainstream pero muy divertido, además de ser un disco variado y a mi forma de ver, inteligente.

Worship hace la entrada dramática y religiosa que sirve de abrebocas a la rapidísima Hell On Earth, un tema donde Benante demuestra el porqué es considerado uno de los mejores bateristas del mundo (autoridad en el doble bombo sin duda) aporreando con todo este siniestro tema donde, de entrada escuchamos a un Belladonna llegó apoderándose de su cargo, junto a un combo que no pierde vigencia con una sólida base rítmica otorgada por Frankie Bello (uno de los bajistas más hábiles que se conocen) y Scott Ian (todo un arquitecto del riff y alma de esta agrupación), complementados por el gran talento de Rob Caggiano en la guitarra líder (sinceramente no se extrañaa Spitz); la cosa se suaviza con la entrada de su sencillo The Devil You Know, un modernete pero disfrutable corte donde el protagonismo es definitivo para Belladonna. Sigue entonces mi canción favorita del disco (y mi canción favorita de la banda), única remembranza a las lejanas épocas del Persistence Of Time, además la letra es deliciosa y divertida, la canción zombie Fight 'Em Til You Can't. El disco desde este punto baja sus revoluciones mientras se adentra en territorio más denso con canciones que le apuestan más a la construcción del riff y a la estructura un tanto más comercial, pero indudablemente acertada. Llegan los temas I'm Alive, la emotiva In The End (precedida por uno de dos "himnos" que son totalmente prescindibles) homenaje al desaparecido Dimebag Darrell y Ronnie James Dio. The Giant es un track de por si simpático y saltarín que se conecta con el segundo "himno", puente a la curiosamente bautizada Judas Priest (solo el nombre es referencia a la banda de Halford, el tema es más una mezcla agradable entre metal y rock alternativo). ¿El resto del disco? Para mi aburrido con dos temas seguidos que aunque los soporto no me dicen nada (Crawl y The Constant), para cerrar todo el asunto con otro tema memorable: Revolutions Screams, un percusivo y fiero track, ideal pincelada final (hay un track escondido luego de 5 minutos de silencio, un cover de Refused llamado New Noise, que para mi pasa sin pena ni gloria y no me cuenta para nada en este Worship Music).

Este disco es uno de esos que gana entre más escuchas recibe. No puedo negar mi decepción la primera vez que lo escuché, pero mucho a mucho el disco fue ganándose su lugar. Algunos rellenos me estorban la experiencia pero no la arruinan, sin embargo me queda la impresión de que este disco podría haber sonado mejor bajo la garganta de John Bush, aunque probablemente hubieran sido ignorados nuevamente por el medio. Este disco abre algunas incógnitas:

- ¿Los discos de Bush cantados por Belladonna hubieran funcionado? Para mi este disco es un claro ejemplo de que si.

- ¿Los temas de la era Bush desaparecerán del plano? A excepción de Only (tema usado en los shows del Big Four y que no suena con la fuerza de su cantante original), la banda no ha tocado nada más de estos discos.

- ¿Tendremos que esperar 7 años nuevamente para tener otro disco de Anthrax?

Mientras esto se contesta debo ser honesto conmigo mismo al confesar que prefiero sus discos Sound Of The White Noise y We've Come for You All de la era Bush a este Worship Music de la nueva era Belladonna.

Fight´em ´til You Can´t


The Devil You Know

¿EL REY DEL METAL? No lo creo


Calificación: 6/10


Un disco de emociones encontradas, me resistí a escucharlo ante las primeras críticas que levantó la nueva aventura del siempre exvocalista de Iron Maiden (con todo lo malo que le puede traer ser el reemplazo del gigante Bruce Dickinson) y exvocalista de Wolfsbane. La historia cuenta que 2 colombianos (los hermanos Bermúdez) estuvieron en sus filas, editando un insulso dvd llamado Alive In Poland (para ese momento la banda tenía menos de 2 semanas ensayando juntos) para luego lanzar los que para mí son los mejores discos de su carrera, el potente The Man Who Would Not Die (y su poderoso directo cd/dvd The Night That Will Not Die) y el icónico Promise & Terror (aunque como todo lo bueno: invisible en el mainstream). Esos eran otros tiempos, ya que, por alguna razón, el señor Bayley se despachó con todos y los mandó “a sus tres” prefiriendo continuar como solista (aparentemente antes no lo era pese a que el proyecto usaba su nombre). Nota aparte: Gracias a ese lío, Underthreat, mi banda colombiana favorita se reunió.

Luego de este contexto, entramos en el redondo en cuestión. Dos puntos generales a destacar: el primero tiene que ver con la producción, para algunos críticos es poco elaborada, para mi es directa, fiera y natural, pero no tan potente como la de sus dos últimos discos; la segunda tiene que ver con la construcción de las composiciones, siendo más livianas, asequibles y facilonas… para muchos un defecto, para mí una virtud peligrosa. Admito que me gustan las composiciones que transmiten algo, así no sean las canciones más técnicas... el problema aquí está en que eso no se cumple del todo.

Este disco casi que funciona, pero, a mi forma de verlo le faltó cocinarse más. Las ideas son algo precipitadas, aunque tiene canciones para pasarla bien, no igualan siquiera en algo el sabor de sus anteriores entregas. Su tema entrada funciona, aunque por más que justifique en la letra que el fan es el rey del metal, no quita el tufillo de querer ser otro Metal God, cosa de la que desafortunadamente está bien lejano, más con este disco. El tema Dimebag no lo entiendo, aunque lo disfruto… ¿un homenaje a Darrell Abott algo tardío? Los siguientes tracks son disfrutables pero no alucinantes, haciéndome sentir que todo tiempo pasado fue mejor, y me refiero al pasado en sus discos Blaze como Silicon Messiah y Tenth Dimmension, incluso, sus discos con la doncella The X Factor y Virtual XI. Otra cosa está en la debilidad vocal de Blaze para las baladas: No entiendo por qué insiste, se queda muy corto, no transmite lo que pretende mientras imprime una sensación de desafine y destiempo que no puede evitarme quitarle la seriedad al tema (específicamente One More Step y Beginning). Lo demás sigue por la misma línea, mezclando un poco de su momento Iron Maiden con elementos de sus discos previos, haciendo un disco fácil de escuchar, con momentos agradables pero que es fácil de olvidar.

Creo que la industria metalera a la que tan fiel ha sido este cantante ha sido injusta con este Blaze al que ya se le notan los años. Un cantante que tuvo la mala fortuna de reemplazar al vocalista más icónico de Iron Maiden para ser visto como el causante de sus dos peores discos (cosa que de ninguna manera creo, para mí son discos muy válidos -incluso mejores que los últimos 3 discos del combo de Harris-, en especial The X Factor, que me parece una joyota), ignorando los seguidores de la bestia dos cosas: 1. La dirección creativa siempre fue de Steve Harris y 2. Blaze timoneó durante 2 años una banda que se creía que sin su vocal estrella no podría funcionar.

Quizá la partida de sus anteriores músicos le quitó condimento a esta entrega, que, aunque no me decepciona del todo, si me deja con la sensación de esperar más. La verdad no creo que Bayley consiga discos más logrados que The Man Who Would Not Die y Promise & Terror, pero nadie daba un peso por él después de salir de la doncella, tampoco se creyó que luego de perder la formación de sus primeros dos discos y lanzara su insípido Blood and Belief, lograra algo que valiera la pena. A lo mejor este sea el punto bajo de un próximo ascenso, uno que le dé algo de lo que se merece. Mientras eso pasa me dedicaré a sus redondos más inspirados.

domingo, 22 de abril de 2012

SOULMOST TRUST - THE ART OF REDEEMING

Hace un año, SOULMOST TRUST, banda en la que toco desde su fundación, vio materializado su primer disco, un primer logro en un sueño mucho más grande. Grato es ver algunas de las críticas que el disco levantó... comparto con ustedes una de Larry Versaw que realizó en Julio del 2011 (este es su blog si desean visitarlo: http://metalforchrist-larry.blogspot.com/).

"Soulmost Trust - The Art Of Redeeming



Una interesante mezcla de Death Metal Melódico y Metalcore es exactamente lo que el nuevo álbum de Soulmost Trust es. Un montón de riffs de guitarra, solos y un montón de ganchos para todo el mundo. El core de este álbum es muy limitado y es tan pequeño me atrevo a incluir esa parte, porque para mí este disco es Melodic Death Metal, sin embargo, lo poco que hay de este sonido es en este álbum está simplemente en una avería de corta duración y realmente casi no cuenta como un elemento central en este álbum.

Con una buena mezcla de guitarras, teclados y batería, no parece haber ninguna parte que domina a la otra. Las voces son buenas y las voces duras son casi una marca death metal. Fuertes letras cristianas muestran la fe de la banda de una manera desvergonzada, que es un soplo de aire fresco en la escena de Christian Death metal de hoy en día. Los dos mejores canciones son, por mucho, Until Stars Fall Down, que es una alabanza a Dios para dar vida nueva en el alma y espíritu de los cantantes y un llamado en el nombre de Dios que se reveló a todas las naciones, y Undeserved Grace, un canción sobre la gracia de Dios que nos ha sido dado a pesar de que no merecerlo.

Un sonido bastante fuerte y una buena producción dan a este álbum un recurso muy bueno para los fans de Death Metal Melódico. Y es una banda que pronto tendrá muchos fans, ya que es una gran banda de Colombia, donde pocas bandas de Death Metal cristianas existen, sin embargo, éste tiene un álbum que hará un gran stand de Cristo y un nombre para sí mismo en la escena cristiana . Este álbum es sin duda una visita obligada en tu colección de Death Metal. Espero oír más de esta banda y creo que tú también lo harás.

Calificación 5.7"

viernes, 20 de abril de 2012

20 AÑOS EN EL UNDERGROUND



¿Qué se puede esperar de nuevo de los australianos(mejor dicho, el australiano Steve Rowie, único miembro original de la banda) a estas alturas después de una dilatada carrera musical y 22 discos atrás que incluyen discos en estudio, compilatorios y shows en vivo? Bueno, tristemente opino que nada nuevo hay en este disco conmemorativo que celebra de la manera más opaca 20 años de carrera.

No se me malinterprete, sigo el trabajo de Rowe siendo fan de sus primeros trabajos con Mortification (Lightforce –banda previa a Mortification- no es de mi preferencia así que prefiero omitir comentarios), pero a título personal debo reconocer que los últimos trabajos de la banda han pasado para mi con más penas que glorias.

¿Dónde comienza el declive? ¿Cuál es el problema con el variable combo de Steve? Difíciles preguntas, porque para muchos Mortification es una banda de culto intocable y fuera de todo espectro de crítica; para otros es una banda que tuvo su mejor momento hace ya varios años (hasta 1994-95); para otros es solo un “one hit wonder” llamado Scrolls of the Melligoth. Lo que si es cierto es que Mortification es conocida y reconocida como la primer banda de metal extremo con temática cristiana, además se debe agregar el carisma de su líder y principal compositor, Steve Rowe, quien ha compartido su testimonio de sanidad con una enfermedad muy difícil de llevar como lo es la leucemia (en diferentes versiones, algunas más controversiales que otras, Steve ha contado la historia de su enfermedad y el aparente milagro que sucedió en su vida). Gracias a su arduo trabajo, muchas bandas cristianas encontraron en Mortification un homónimo y una inspiración, además fue la primer banda cristiana en signar con uno de los más importantes sellos de metal a nivel mundial: Nuclear Blast Records (han pasado por este sello bandas como Behemoth, Benediction, Crematory, Death, Destruction, Dimmu Borgir, Dismember, Gorgoroth, Hypocrisy, Immortal, Kreator, Samael, Satyricon, Suffocation… entre otras). También a Steve le debemos algunas de las más distintivas y carismáticas expresiones entre los metaleros cristianos (al menos en Colombia) como “bendiciones extremas” y “bendiciones brutales”, además de ser uno de los grandes referentes de lo que se empezó a llamar “Ministerios Underground”. Estemos de acuerdo o no con este legado, debe reconocerse una enorme huella que no puede pasar desapercibida y pues que, a mi criterio, va más allá de la misma música que esta agrupación factura.

Contestando las preguntas citadas anteriormente, soy de los que cree que Mortification lanzó unos pedazotes de discos imperdibles entre 1990 y 1994 (4 discos de estudio –Break the curse, Mortification, Scrolls of the Megilloth, Post Momentary Affliction y Blood World- y un directo –Live Planetarium-), pero poco a poco fue modificando su sonido, alejándose del death que los distinguía, mientras lo mezclaba con algo de thrash, de hardcore y de groove, resultando discos bastante irregulares donde para mi forma de verlo, había temas rescatables, pero sin la misma solidez, impacto y frescura de sus primeras placas. Además, al lanzar casi que un disco al año (casi con la misma continuidad de Cannibal Corpse) me atrevo a pensar que las ideas no eran maduradas lo suficiente al grabarlas, sumado a esto, el no tener una alineación estable y con la dirección completa en manos de Steve, se empezó a sentir la falta de ideas, exceptuando el grandioso álbum Erasing The Goblin lanzado en 2006, un disco refrescante y delicioso casi a la altura de sus clásicos, que no tardaron en mandar al diablo cuando lanzaron su disco más malo a mi criterio en toda su discografía (curiosamente el mejor producido): The Evil Addiction Destroying Machine, un disco reforzado, refrito, predecible y aburrido, además, para rematarlo, con carátula ridícula. Por otro lado, la voz de Rowie ya no es la misma voz de sus discos de antaño (consecuencia de su batalla contra el cáncer), repercutiendo en sus producciones siguientes.

Siendo este el preámbulo de mi reseña, me encuentro con este Mortification: Twenty Years in the Underground, cd doble que, como su nombre lo indica, hace homenaje a los 20 años de prolífica carrera de la banda. Los primeros rumores antes de que el disco saliese indicaban que sería un disco de regrabaciones de sus clásicos y de sus éxitos más recientes. Era de esperarse este experimento por la reciente moda de experimentadas bandas en revivir sus clásicos (algunos ejemplos de eso son Kiss que incluyó su cd Jigoku Retsuden, un disco de versiones regrabadas recorriendo sus grandes éxitos, en su nuevo disco 2009: Sonic Boom; Anthrax regrabó los clásicos de las eras Belladona y Turbin, esta vez con la voz de John Bush en The Greater of Two Evils; Arch Enemy regrabó con la voz de su icónica cantante, Angela Gossow, los éxitos de los tres primeros discos de la banda cantados originalmente por Johan Liiva, y los presentó en The Root of All Evil).

La verdad me emocionó pensar en el contenido de este disco doble, pensé en sus clásicos y en todas sus fabulosas canciones distribuidas en sus trabajos menos notorios, todo regrabado en el famoso estudio donde construyeron su desafortunado The Evil Addiction Destroying Machine. Pero poco a poco mis ilusiones se opacaron y debo decir que nuevamente Steve y su banda me han decepcionado, incluso mucho más que con su placa de 2009. La idea de las regrabaciones solo se traslado a 5 temas que en mi más sincera opinión, no representan el legado de Mortification, en especial la mediocre, facilona y grabada hasta el hastío The Majestic Infiltration Of Order (incluida en su debut Break The Curse, repetida en el sucesor Mortification, grabada en vivo en Live Planetarium, incluido en su compilado The Best Of Five Years, grabada nuevamente en vivo en Live Without Fear, regrabada bajo el título de God Rulz en su disco Hammer Of God, incluida en su álbum en vivo 10 Years Live Not Dead como God Rulz, y ahora incluida en este conmemorativo). Por otro lado, sucede que las regrabaciones están bien, pero no superan en este caso a las predecesoras, sonando sin vida, sin el mismo talante distintivo de las primeras versiones, pese a estar impecablemente ejecutadas.

El disco 1 se divide entonces en seis partes siendo la regrabación de sus 5 temas el inicio de tan opaca celebración; seguida por dos horrendas partes que son extractos “memorables” de dos conciertos, donde el factor común es el sonido opaco de esta grabación no profesional que parecen tomados de una vieja cinta de grabadora de conferencias; seguido del recuerdo de su presentación en México en el 2004, con dos canciones (si, solo dos), esta vez con un sonido más decente, pero no para lanzar cohetes; finaliza el recorrido histórico con otro fragmento en vivo de dos canciones irrelevantes grabadas en el 2007, en el Nordic Fest de Noruega. Finaliza así el 50% de un compilado que empezó mal y terminó peor.

El disco 2 para mi sorpresa no es una causa perdida, pero si es una evidencia de la poca creatividad por la que pasa Mortification en estos días: Su primera parte contiene el registro íntegro de su concierto de 1994 Live Planetarium, un memorable evento que consigna la mejor etapa de la banda. La segunda parte es interesante, pero no deja de ser otro triste retazo de una carrera a la que no se le hicieron los honores que merece: La interpretación acústica de 4 temas que están incluidos en su Ten Years 1990–2000 Power, Pain, and Passion, lanzado en 2002. Este es otro de esos discos de la banda que pasan por mis manos con más penas que gloria. La banda no pasa por un buen momento y eso se refleja en esta inexplicable placa, que definitivamente pudo haber quedado mejor siendo un simple compilado en dos discos de temas de toda su discografía, o pudo haberse realizado un buen compilado regrabación de sus VERDADEROS grandes éxitos, incluyendo sus aislados destellos creativos de sus recientes álbumes. Recomiendo a los interesados a hacerse a un mejor material de Mortification atreviéndome a sugerir discos compilatorios por mucho más representativos como los conciertos Live Planetarium, 10 Years Live Not Dead, Live Humanitarian o el compilado The Best Of Five Years. Una lástima que una banda tan importante no aproveche un disco así para fortalecer y revitalizar su carrera. Recomiendo este disco a los fans más “hueso colorado” de la banda y a aquellos que no tienen el disco Live Planetarium de 1994… para mi, por muchos motivos este 20 Years In The Underground es un disco prescindible completamente.

DISCO 1

Re-Recorded Classics (2009)

01. Nocturnal (5:49)
02. Grind Planetarium (5:07)
03. Impulsation (4:20)
04. Hammer of God (3:40)
05. The Majestic Infiltration of Order (1:26)

First Concert (June 15th, 1990)
06. Eyes of Destruction (4:44)
07. Searching (5:07)
08. City Streets (4:04)


Lincoln and Keith’s First Concert (August 19th, 1995)

09. Bloodworld (4:23)
10. Scrolls of the Megilloth (3:21)

Busking on the street of Christchurch City Square, New Zealand (May 3, 1996)

11. Spoken Word Part I (0:33)
12. New Beginnings (2:49)
13. Spoken Word Part II (0:53)
14. Chapel of Hope (4:13)

Live at Revolution Metal Fest, Mexico City (November 20th, 2004)
15. Spoken Word Part III (0:19)
16. Too Much Pain (3:29)
17. Spoken Word Part IV (1:41)
18. 12 Men (3:13)

Live at Nordic Fest, Norway (November 9th, 2007)
19. I’m Not Your Commodity (4:35)
20. Priests of the Underground (5:12)

Total Playtime: 68:58

DISCO 2

Live Planetarium – Live at Black Stump Festival (October 1st, 1993)

01. Grind Planetarium (5:16)
02. Distarnish Priest (7:50)
03. Brutal Warfare (4:09)
04. The Destroyer Beholds (3:56)
05. Inflamed (3:30)
06. Scrolls of the Megilloth (3:28)
07. Symbiosis (6:03)
08. Time Crusaders (5:42)
09. From the Valley of the Shadows (8:12)
10. Human Condition (5:44)
11. The Majestic Infiltration of Order (1:10)
12. This Momentary Affliction (0:46)

Acoustic Live at the Seaside Festival, Norway and on Dutch Radio (June 2001)
13. Metal Blessing (6:50)
14. Standing at the Door of Death (5:44)
15. Your Life (4:17)
16. Grind Planetarium (5:22)

Total Playtime: 77:59


Septiembre 15 de 2010

LA TORTURA Y MI INICIO EN CANNIBAL CORPSE



Calificación: 9/10

Hago esta primer entrada con un disco poco convencional a mis gustos. Desde que escucho metal he sido esquivo a las vertientes misantrópicas, demasiado estrambóticas y ridículamente malvadas. Tendencias como el gore, el black y demás poco interés me despiertan, quizá por mi preferencia melódica, sin embargo, hay bandas que desde hace años he tenido en el reservorio, esas que algún día escucharé, pero que aun “no estoy listo”.

Amo el arte de Cannibal Corpse, su mercancía, sus portadas repulsivas, su temática macabra… me hacen sentir en una película de Cine B, de esas que son carniceras y sádicas, sin sentido quizás, pero ¿quién lo necesita cuando tienes tanta sangre? Bueno, era tiempo de darme el chance, explorar su sonido al menos para decir “que asco de ruido” (cosa que había dicho antes, a mis 17 años con el ya lejano Butchered at Birth, cuando por error pasé de mis adorados Iron Maiden a este combo liderado en su momento por Chris Barnes). Nunca he sido ajeno a sus noticias, a sus lanzamientos, sin embargo, fue cuando escuché el primer sencillo del Torture (Demented Aggression) que decidí darme el chance, pero el disco tardaba en salir, así que busque mis referencias en sus discos anteriores (Evisceration Plague y Kill específicamente). Reconozco mi placer culposo, me encontré dos discos que al inicio me parecían difíciles de tragar pero que comenzaron a ganar espacio y que me fueron impregnando la intención de la banda: AGREDIR… y vaya que lo hacen bien.

Cada banda cada vez que presenta un trabajo nuevo dice que es lo mejor que ha hecho, y esta no sería la excepción, lo que si es claro y después de varios repasos en su discografía, creo que es muy en serio cuando citan que cada disco debe ser más brutal que el anterior. El gran logro de Torture: Ser el abreboca de un novato a la discografía de la banda. Este disco está en mi iPod desde que salió y confieso que suena a diario. Es una pieza muy bien construida, ensamblada y aceitada con una sincronía envidiable. Todos los elementos son vistosos, potentes, afilados e impecables (la intervención de Erik Rutan en la producción hace las veces de sexto integrante: indispensable).

Sus dos miembros originales hacen un trabajo más que destacado: Paul Mazurkiewicz se luce nuevamente con baterías imposibles, imparables, acompañado de un Alex Webster que, de acuerdo a los que han seguido la trayectoria de la banda, hace las mejores líneas de su carrera. Por lo demás, tenemos dos guitarras filosas, agresivas que se complementan a la perfección en esta sinfonía del salvajismo añadiéndole un toque de melodía especial, no muy característico en sus entregas anteriores, pero que enriquece la entrega llenándola de versatilidad; mientras el ya veterano George Fisher destila los rugidos y rasgados tan característicos de su estilo (a los amantes de la voz del sr Barnes, les deseo lo mejor, para mí este tipo es más).

Un disco para mi perfecto, que no será la novedad absoluta para los seguidores de la banda, pero que da vigencia a su carrera, siendo un respiro a los más puristas del metal. Una carrera con 12 discos en estudio es algo de respeto, más aun cuando no se tiene el apoyo de emisoras ni de televisión, trascendiendo pese a sus mórbidas letras, Cannibal Corpse sigue despertando más amores que odios entre los que vivimos para la música extrema.