miércoles, 26 de septiembre de 2012

¿Sepultura o Cavalera Conspiracy?





El 10 de Octubre viene Sepultura por segunda vez a Bogotá (tercera vez en Colombia) luego de 12 años cuando pisaron nuestra ciudad presentando su disco Against, un show que recuerdo como el mejor concierto al que he asistido por el fabuloso espectáculo que se dio La Pestilencia, la subida de Andreas Kisser a tocar NBI de Black Sabbath junto al combo de Dilson Diaz y el cameo de la peste tocando una versión muy emotiva de Kaiowas con Sepultura (que dieron un setlist gigante y me costó la módica suma de dos costillas quebradas). Un show formidable que a la fecha no he podido olvidar. Por otro lado, el 12 de Noviembre nos visitarán los hermanos fundadores de Sepultura en su nuevo proyecto: Cavalera Conspiracy, que promete presentar lo mejor de su exbanda sumado al material más actual de sus discos Inflikted y Blunt Force Trauma.

Indiscutiblemente buscaré la manera de ir a ambos conciertos pero me picó por dejar por escrito lo que creo de ambos combos.

Ríos de tinta se han derramado desde la abrupta salida de Max Cavalera del combo carioca Sepultura ya en el lejano 1996, siendo el último concierto de la alineación clásica el 16 de Diciembre en el Brixton Academy (Inglaterra) cuyo registro no autorizado quedó en el fabuloso cd doble Under a Pale Gray Sky (presentado hasta el 2002 sin autorización de la banda). Lo que luego sucedió fue la vinculación del norteamericano Derrick Green como reemplazo y el nacimiento de Soulfly, conducidos por Max.

Los trabajos posteriores de Sepultura han tenido que enfrentar el escepticismo de la horda metalera que no vio con buenos ojos que la banda continuara funcionando sin su reconocido frontman y compositor, sumado a la exploración sonora (y evolución natural) que la nueva formación tendría y que valientemente continuaría desde su placa Against (disco que en lo personal me encanta por su fiereza tribal), Nation (un trabajo con momentos muy interesantes pero a mi parecer aburrido y sin caña), Roorback (su primer trabajo fuera de Roadrunner Records, su sello desde el Beneath the Remains, un disco con una notoria influencia hardcore con canciones cortas y una banda empeñada en dar la batalla a la prensa musical que los estaba relegando a "banda de segunda línea"), Dante XXI (la primer obra conceptual de la banda recreando a su modo la Divina Comedia de Dante Alighieri y que fuera el último trabajo junto al otro pilar fundador de la banda, Igor Cavalera), A-Lex (con la inclusión de Jean Dolabella en la batería en una nueva aventura conceptual inspirada en La Naranja Mecánica de Anthony Burgess) y finalmente Kairos (última placa a la fecha, álbum conceptual donde se aborda el tema de la concepción del tiempo y último trabajo junto a Dolabella).

En lo personal he visto en Sepultura una banda que, lejos de vivir del pasado, ha tratado de hacer vigente su obra actual de una manera esforzada y honesta, con una increíble capacidad de reinvención que ha empezado a calar nuevamente en el corazón de los metaleros, en especial con sus últimos trabajos: A-Lex y Kairos. Las bajas de Sepultura desde la salida de Max han afectado duramente la credibilidad de la agrupación porque, para nadie es un secreto, la banda se formó desde un principio por iniciativa de los hermanos Cavalera junto a Paulo Jr. (Andreas entró al combo en Schizophrenia, su tercer trabajo, afectando para siempre el sonido de la banda). Menos fuerte pero importante fue la salida de Igor, quien inicialmente tuvo un receso temporal por el nacimiento de su cuarto hijo con su nueva esposa, para luego despedirse definitivamente del barco en el 2006 (casi 10 años después de la salida de su hermano)… Sepultura quedó sin sus dos formadores y, sin importar lo que hagan y cómo lo hagan, un sector muy amplio de la comunidad metalera no les perdonarán el que hayan continuado con el nombre.

Max es otra historia, una historia a mi criterio injustamente exitosa, al menos más que la de sus excompañeros. Casi inmediato de la salida de Sepultura (despido que su propio hermano le comunicó, de acuerdo a las versiones de la prensa musical), comenzó un proyecto trasladando el sonido del Roots (álbum que tiene sus buenos momentos pero que nunca ha sido realmente mi preferido de los brasileros) a Soulfly. El resultado fue no más que un desaire, al menos por un tiempo, para los que creyeron que Max era Sepultura… Nació una banda altamente influenciada por el Nü metal tan de auge en esos extraños años, tanto así que en su cd debut aparecieron invitados tan poco usuales como Fred Durst y DJ Lethal (Limp Bizkit) y Chino Moreno (Deftones) entre otros. Aparte, Max aparentemente se dedicó a cagarse en sus antigua banda, dicen que no firmaba material de su era en Sepultura, no se tomaba fotos con fans que llevaran camisetas de su exbanda, lanzaba dardos contra su antiguo equipo en cada entrevista (leí varias) y criticaba duramente las decisiones y discos lanzados por el grupo después de su salida… Gracias a su popularidad muchos metaleros se identificaron con él pero la música no respaldo sus expectativas, siendo Soulfly un proyecto de caprichos musicales de Max que parecían reflejar el antiguo Roots una y otra vez.

Sepultura y Soulfly compartían entonces la misma realidad, ninguna de las dos bandas llegaba siquiera a los talones de lo que fue Sepultura en antaño, no solo en ventas de discos (Max vende más pero no es lo que se pueda llamar un fenómeno), también en ventas de entradas pasando de grandes escenarios a teatros de no más de 4 mil personas (exceptuando los festivales). Por alguna razón Max dejó de hacer huevadas con el tribal y el nü y últimamente ha buscado un sonido más agresivo cobijado bajo Soulfly, dando como resultado discos que emocionan a un sector de la comunidad metal, pero que no sorprenden en lo absoluto por su concepto, pasando por momentos absolutamente sosos y monótonos (mención aparte de Mark Rizzo, un 6 cuerdas memorable que hace de las aventuras de Max algo más interesante que los estirados y repetitivos riffs que el señor Cavalera registra, decorándolos con elegancia y recursividad).

A estas alturas creo que ya se nota de lado de quien estoy. Admito que el mundo de la música es de amores y odios, así que abiertamente profeso mi admiración por la prudencia de Andreas que, al menos delante de la prensa, no busca protagonismos con ese viejo lío, mientras que si ha llevado por un camino musical lleno de riesgos y exploración coherente a una banda que se creería no duraría sin su gran cerebro. Solo una crítica tengo: No entiendo por qué razón los Sepultura no se hacen a un jodido guitarrista, al menos para los tours (Andreas es un guitarrista muy competente, pero en vivo se siente la ausencia de una segunda guitarra, esa que el negro Green definitivamente no quiso coger).

Max por otro lado ya se ve cansado lírica y musicalmente, líder de culto pero envejecido en sus palos de ciego (aunque el Primitive de Soulfly lo he disfrutado mucho, uno de mis placeres culposos). Terriblemente percibo su necesidad de contentar a su antigua fanaticada dándoles una versión descafeinada de sus mejores momentos, renegando por momentos de los géneros que el mismo ha explorado en sus primeros trabajos haciendo su discurso notoriamente contradictorio.

Ya son casi 16 años desde el rompimiento y pese a la súplica del fan clásico, dudo que la banda original se reuna nuevamente… aunque lo más cercano a eso sucedió en 2007 con la reconciliación entre Max e Igor Cavalera, quienes, seguramente después de sacudirse tantas broncas, decidieron trabajar nuevamente en una nueva banda que convenientemente se llama Cavalera Conspiracy (nombre cutre pero que aprovecha al máximo esta reunión) cuya primera intención pareció ser la recuperación del espíritu de Sepultura en sus momentos cúspide reflejado en trabajos como Arise y Beneath the Remains. Admito que me entusiasmé con esta banda, me hice al Inflikted, su disco debut, y aunque lo disfruté mucho tuve que aceptar la realidad: Esto no es ni de cerca algo como el Sepultura de antaño, solo es otro proyecto de Max lleno de riffs simplones adornados por Rizzo con un Igor que no aporta nada nuevo a la batería (curiosamente Igor actualmente pareciera más dedicado a sus proyectos de DJ con su actual mujer), siendo el resultado una banda bastante normalita, que si no fuese por todo el ruido mediático de sus integrantes, pasaría por el mercado sin pena ni gloria. Ahora, que el Blunt Force Trauma en términos generales se me hace un disco escuchable, pero menos inspirado que Inflikted, redondo que al menos tenía sus momentos… este nuevo disco sinceramente lo percibo más como un puñado de riffs simplones pegados y forzados entre sí, que busca ser brutal pero que carece de un concepto creativo claro y un hilo conductor sólido.

Creo profundamente que Sepultura como la gente los recuerda nunca más volverán, así los 4 integrantes “clásicos” se fumen toda la pipa de la paz del mundo y decidan volver a pararse juntos en un escenario. Ninguna de las 2 partes es la misma, han madurado o envejecido. Sinceramente veo con mejores ojos (y recibo con mejores oídos) los esfuerzos compositivos de Andreas que los clichés de Max (quien, entre otras cosas ya se le ha visto en vivo con guitarras de 2 cuerdas para hacer su labor rítmica, muy criticada por su pobre ejecución).  Mejor dicho, A-Lex y Kairos me parecen discos mucho más interesantes que Inflikted y Blunt Force Trauma, porque al menos siento que hay una motivación musical más auténtica que queda impregnada en estos trabajos, sin embargo, lo más honesto que puedo hacer es invitarlos a escuchar los trabajos de ambas bandas para que cada quién saque sus conclusiones, eso sí, dejando la ingenuidad a un lado porque ninguna de las dos partes tiene el espíritu de esa clásica, enorme y rabiosa banda que sacudió el mundo del thrash en un breve periodo, que acabó en 1996, en el Brixton Academy.

Ahora el dilema es si alcanzaré a ir a ambos conciertos, pero me jugaré los huevos para que así sea… En tal caso escribiré cómo me pareció cada show. Eso si recomiendo: Cada banda debería ser escuchada como lo que es... Si alguien va buscando en alguno de los dos shows el Sepultura de antaño va a salir decepcionado, no porque las bandas sean malas, sino porque no disfrutarán lo que verdaderamente proponen ambos grupos hoy en día.

Les dejo unos videos de Sepultura de la era post Max y los videos de Cavalera Conspiracy. Diviértanse y decidan bien.

Sepultura - Choke (Against)

Sepultura Bullet the Blue Sky (Roorback)















Sepultura - Mind War (Roorback)

Sepultura -  Convicted in Life (Dante XXI)

Sepultura - Ostia (Dante XXI)

Sepultura We Lost You (A-Lex)

Cavalera Conspiracy Sanctuary (Inflikted)

Cavalera Conspiracy Killing Inside (Blunt Force Trauma)




viernes, 21 de septiembre de 2012

I AM: Un Becoming the Archetype que ya no es


Calificación: 6.5/10

Cada vez es más difícil reseñar un disco, labor emocionante pero tortuosa en ocasiones porque no se tiene nada nuevo que decir, o porque lo que se dice sobre la labor de una banda puede ser tan destructivo como desfasado por venir de un mortal oyente que no ha pasado las inclemencias naturales del proceso, quedándose afuera del concepto y del gran esfuerzo que implica lanzar un disco, proceso que en mi carne sé que es duro y difícil. Los oyentes en teoría deberíamos agradecer que haya quienes aun le apuesten a meterse a grabar un disco dejando lo mejor de sus ideas con el objetivo de hacer legado… porque para hacer plata el asunto hace mucho no está dando.

En el caso de Becoming the Archetype debo reconocer que esta banda ha tenido para mi uno de las mejores entregas en su tercera producción. Dichotomy fue para mí un trabajo impecable, un golpe a mis sentidos que eventualmente repito y siempre me deja una sensación extáltica de felicidad y agresividad. Sus trabajos anteriores The Physics of Fire y su debut Terminate Damnation fueron trabajos muy decentes a mi gusto, pero Dichotomy sigue siendo mi destacado hasta el momento como una joya brusca y directa cuyo sucesor Celestial Completion no supera pero si dejaba muy claro el potencial experimental y de reinvención de la banda dentro del metalcore… un género donde todo parece escrito ya y que tiene un trillón de exponentes haciendo calcos mejores o inferiores a las principales bandas exponente  pero que adolece de renovación.

Bajo esta perspectiva y sin la habilidad de analizar su última entrega desligándome de sus entregas previas, me dispongo a dar mi opinión más honesta de su I Am, lanzado el 18 de Septiembre bajo la firma de Solid State Records.

Para mí Becoming the Archetype es la banda de metalcore más difícil de catalogar por 2 puntos muy concretos:
- El metalcore, salvo algunas grandes bandas, no despierta en mi mayores emociones pero esta si.
- Becoming the Archetype no me parece una banda de metalcore, al menos (Gracias a Dios) no en el sentido más purista del género.

I Am es una entrega que ofrece riesgosamente varios panoramas previos nuevos. El más difícil de asimilar para mi es el cambio de vocalista (terrible mal que muchas bandas en su mejor momento sufren). Jason Wisdom, quien participó de toda su discografía previa en el cargo de bajista y voz principal, dejó la banda a finales de Noviembre del año pasado. Su voz era un activo muy valioso en la banda dotando las producciones de una oscuridad y agresividad muy pronunciadas. Esto obligó a la banda a hacerse a un nuevo cantante y a un nuevo bajista, dejando la banda con un único componente original en cabeza de Seth Hecox. Estos cambios han alterado de forma considerable las composiciones siendo esta entrega la más distante de su sonido original.

Lo primero que debo decir es que la carátula es muy bien lograda, aunque es extraño que hayan decantado su logo "de toda la vida" prefiriendo una simple pero bien usada tipografía. El cráneo barbado me recuerda a aquella extraña, llena de baba y gore canción Necrotizing Fascitis que lanzaron en formato digital acompañado de una camiseta (que presumo de tener).Un bello arte, muy prometedor.

La voz de Chris McCane no desmerece nada, sin embargo, se siente la diferencia, sumado a la influencia de los músicos que empezaron a pasar por la banda desde su redondo anterior (Celestial Completion). La temática lírica sigue siendo coherente con sus creencias religiosas, teniendo posturas muy directas referentes a su fe cristiana, sin embargo su sonido da varios pasos al costado respecto a sus producciones más death metal, afianzándose en un metalcore menos experimental, más directo y menos progresivo dejan como resultado una placa de duración inferior a los 40 minutos .

Las voces limpias en sus 3 primeros trabajos fueron de la mano de Seth Hecox, pero desde su Celestial Completion han tenido el apoyo de los demás músicos, dejando una sensación extraña a mis oídos porque ese tono tipo Linkin Park realmente me desespera, restándole emoción a mi experiencia auditiva, donde casi que empiezo a aborrecer estas inclusiones. Puedo adelantar que es un trabajo mucho más consistente que el anterior, donde experimentaron con varios instrumentos tan inusuales como las citaras y las trompetas, pero extraño su agresividad pese a sus excelentes riffs y canciones más cortas. La banda sigue incluyendo ocasionalmente teclados, interpretados como siempre por Seth, dejando un tema instrumental absolutamente innecesario en mi opinión The Machine Killer, el quinto track de un poco más de 2 minutos que se hace algo soso en el desarrollo del disco (relleno para ser francos).

I Am desde el The Ocean Walker presenta una banda agresiva pero notoriamente diferente, en un tema a media marcha que no me termina de convencer del todo, y donde ya se comienzan a vislumbrar las nuevas inclusiones vocales, esas que previamente mencioné.  The Time Bender fue uno de los dos afortunados singles con los que la banda presentó este disco, un tema denso, no muy rápido y lleno de texturas de por si interesantes que enriquecen su lineal  base percusiva , haciéndolo bastante disfrutable.  The Eyes of Storm es un tema divertido, lleno de breakdowns fórmula de la casa que, sin ser el más destacado consigue atrapar la atención del oyente, finalizando prontamente dejando la necesidad de más. The Sky Bearer es un track que empieza a dar muestras de repetición respecto al anterior en su comienzo, peor luego de una suave transición empieza a ganar riqueza y sensación de respiro, con una voz limpia mucho más tolerable que la de otros de sus temas, para luego regresar a su estructura inicial, cerrando con un cabeceable breakdown menos novedoso. The Machine Killer pasa sin pena ni gloria, empezando a extrañar un tema rápido y visceral que no base su estructura en breakdowns. The War Ender compensa la necesidad de una canción más veloz y directa al menos en sus primeros minutos, algo que se agradece en este disco que llegando a su mitad no ofrecía mayores emociones ni novedades, cayendo luego en un disfrutable letargo de densidad.  The Weapon Maker (el segundo single) es un tema que aisladamente funciona muy bien, pero que en bloque ya da muestras de repetición, pese a sus momentos más acelerados, dejándome una sensación de “deja vú” tolerable respecto a lo que va avanzado de este trabajo. The Planet Maker es un tema que nada aporta a esta entrega, siendo una dosis muy decente de “más de lo mismo” empezando a dejar una sensación cansina y la impresión de una creatividad limitada porque todas las composiciones toman muchos elementos prestados entre si, además, no puedo evitar recordar los últimos trabajos de Haste The Day en sus coros y ejecuciones… este es el tema menos Becoming The Archetype de I Am. The Sun Eater es otro tema a media marcha, que pese a estar muy bien logrado, ya no aporta más a la idea original del disco (al menos musicalmente hablando). I Am es el tema título, que con una bella y melancólica entrada hecha con strings y piano despiden la placa con un tema por momentos bruto y salvaje que negocia con simpáticos cambios de tiempo, siendo probablemente el mejor track de esta entrega, sin ser el más frenético que le haya escuchado a esta banda, pero sí el más rabioso de este disco.

En conclusión I Am me parece un trabajo con momentos interesantes pero muy monótono en su desarrollo general, donde sus 9 canciones (sacando la instrumental) funcionan muy bien de manera individual, pero que siendo escuchado de un solo tirón se puede sentir como 3 ó 4 canciones largas. No puedo decir que el trabajo es un desperdicio pero si esperaba algo más,. Tengo la impresión de que faltaron más ingredientes, más cocción o escoger mejor las recetas (tal vez las 3 situaciones al mismo tiempo). Seguramente la producción fue pensada para alcanzar al gusto de los más interesados en el género sacrificando sus atributos principales (Becoming the Archetype nunca ha sido un bólido en sus composiciones, pero compensaba esto con un sonido mucho más profundo, enriquecido y pesado) haciéndose más asequible al público menos adulto… Razones de más para volver al Dichotomy y sus discos mejor dotados de composición, testosterona y concepto.



lunes, 18 de junio de 2012

EL INDUSTRIALISTA - FEAR FACTORY

Calificación: 7/10.


Fear Factory es para mí uno de esos “placeres culposos”, una banda que a mi criterio tiene su esencia en el poder de lo simple, lo visceral, la repetición y la monotonía. Conocí esta banda tarde, nunca fue de mi interés probablemente por lo mismo que dije anteriormente, pero un día, en mi búsqueda exploratoria de sonidos y ante tanto cubrimiento que se le dio al regreso de la banda con el lanzamiento de un nuevo disco, quise darme el chance de escucharlos. 


Los descubrí con Mechanize, su placa de 2010, en una entrega que sinceramente no esperaba, que me enganchó de inmediato y le dio sentido a lo que antes menospreciaba de la banda. Entonces empecé a estudiar quienes eran estos tipos que por tanto tiempo fueron sacados como taco de mis oídos.


Descubrí el drama de una banda que podría considerarse madre del Nü-metal (género que desprecio con contadas excepciones) pero que lanzó en su momento algo bastante novedoso transformando su música para que tuviera sincronía con su concepto lírico, siendo su primer álbum la primer apología a un futuro de conflictos entre humanos y máquinas (algo medio Terminator, pero al carajo, estaba bien hecho). Además es considerada una de las primeras bandas en mezclar con éxito la potencia de los growls junto a la voz limpia y melódica. Sus dos siguientes lanzamientos los pusieron en la mira de la escena, que veía el nacimiento de una nueva monstruosidad que refrescaba un género en el que parecía haberse explorado todo. Bella época fue esa, fue la época donde el Groove tribal de Sepultura surgió, donde Pantera lanzó sus discos más afilados, donde Metallica lanzó el homónimo álbum negro y llevó el género a la masa, y donde Fear Factory encontró una alternativa que “tecnificó” la pesadez del metal, siendo la meca del metal industrial (me disculpo con los amantes de Ministry, pero eso es más música electrónica que metal). Luego llegó el hijo bastardo, el que terminó de joder la industria y a terminar de enterrar la estaca que el grunge clavó en la generación de la época, afectando el sonido y las composiciones de estas bandas, o ¿acaso no recuerdan lo que pasó con Sepultura y su RootsPantera y su The Great Southern Trendkill, Slayer y su vituperado Diabulus In Musica? Ahí llegó el que es para muchos el punto declive de la máquina del miedo: Digimortal. Algo que decir respecto a esta tendencia moderneta esta en que prefiero toda la vida los trabajos de estas agrupaciones que coquetearon con elementos Nü, a los trabajos regulares de las bandas de Nü.


Con Digimortal la banda entró en una crisis de intereses, el gordito Cazares ya no tenía gran motivación en la ruta compositiva de la banda y en el punto más álgido de su carrera levantó su pesado par de nalgas y se llevó la fiereza de sus riffs secos y puntudos a lo que se llamaría Divine Heresy. Curiosamente pasó lo que sucedió en Sepultura, se fue el líder fundador y compositor principal, y el barco intentó mantenerse a flote. Fear Factory decidió no variar su sonido, jugó sus fichas moviendo a Wolbers del bajo a la guitarra mientras contrataban a un nuevo bajista (Byron Stroud) y trató de sacar la máquina a flote, lanzando un Archetype que me aburre montones, pese a tener aparentemente la misma estructura de sus anteriores entregas, sintiendo el cambio del programa, la falla en el sistema, mejor dicho… la máquina era aparentemente lo mismo pero el sistema operativo era otra versión, como el cambio de Windows XP a Windows Bestia (perdón… Vista), sumado a la lanzada de pestes de lado a lado entre la banda y Cazares, donde éste último se burlaba de los caminos que había tomado la banda y la imposibilidad de Wolbers de proponer riffs novedosos, al punto de decir algo tan divertido e irónico como: “Creí que era yo tocando en ese disco” refiriéndose al Archetype… por otro lado Burton decía que la labor de Wolbers hacía ver que sin Dino la banda pudo haber logrado mucho más. No había reconciliación posible.


Luego siguió un Transgression (2005) que confirmó la sospecha, la banda había perdido totalmente el fuelle y ahora no era más que una parodia de sí misma. La máquina entró en receso y de ella se volvió a saber hasta el 2010 cuando sorpresívamente Dino Cazares y C. Burton Bell fumaban la pipa de la paz y decidían rearmar Fear Factory. Hay que tener presente que la banda fue formada por Dino y Raymond Herrera, luego llegó Burton y esta formación grabó sus 2 primeros discos oficiales (y su no oficial Concrete), mientras que Christian Wolbers llegó para el momento de Obsolete. La banda quedó entonces en un limbo legal muy curioso porque los derechos de Fear Factory están en manos de Wolbers, Herrera y Burton… Burton rearmó FF sin contar con sus otros socios (ni en lo legal, ni en la alineación) reclutando nuevamente a Stroud en el bajo e incluyendo a Gene Hoglan en la batería. El lío legal no tardó, y los nuevos Fear Factory tuvieron que suspender sus eventos programados. Mientras esto ocurría, Wolbers y Herrera se unieron con Pat Kavanagh y Jon Howard (bajo y voz de Threat Signal) y lanzaron un disco llamado Years In Darkness (según Wolbers, eran las composiciones para un nuevo disco de Fear Factory antes de la reconciliación entre Burton y Cazares), cobijados como un nuevo proyecto llamado Arkaea, buscaron ser los nuevos Fear Factory pero pasaron completamente desapercibidos pese a lo interesante de su disco.


Para resumir, la banda de Burton/Cazares no sé como hicieron para capotear el lío legal, pero lanzaron una nueva entrega bajo Fear Factory llamada Mechanize (ese álbum con el que los conocí y mi favorito a la fecha) y la banda fue respaldada por sus fans vendiendo bien y poniéndolos nuevamente en carretera, no con la misma fuerza que en sus mejores años, pero si dándoles un regreso con mucha dignidad.





Ahora, 2 años después, la banda lanza este The Industrialist, un disco que inicia con nuevos dramas, saliendo sin mayores declaraciones los elementos Byron Stroud seguido por Gene Hoglan, dejando la banda en estudio sin bajista ni baterista, pero aun así funcional. La banda anunció nuevos integrantes (Mike Heller en la batería y Matt DeVries en el bajo), pero estos no fueron parte de la grabación de este disco.


Antes de reseñar el material ya tengo un sin sabor previo, las baterías son programadas, no son ejecutadas por algún baterista de sesión, quitándole un poco de credibilidad a lo que se escuchará, mientras que las cuerdas las lleva en batuta el sr. Dino Cazares y todas las voces en estudio son de Burton. The Industrialist es el tema título, inicia con una entrada industrial de esas dramáticas a la que la banda nos tiene acostumbrados hasta que estalla el tema en sí, un tema visceral, frío, acompañado de deliciosos sonidos que enriquecen la canción afilándola al concepto del álbum… la batería está más que bien humanizada, no se siente que haya sido creada por ordenador, sino que tiene el sonido impecable de las entregas junto a Herrera (menudo trabajo se ha fajado John Sankey, el que se encargó de grabar las maquetas y programas las definitivas a lo largo del disco). Un tema más que presentable y un excelente comienzo para la historia de Automaton, una máquina que se hace sensible y comienza a buscar el sentido de su existencia tratando de ayudar al hombre, pero finalmente condenándolo a desaparecer (historia que se desarrolla en el transcurso del álbum).


Recharger es el segundo tema, un interesante riff de entrada que se acelera pronto con la batería, mientras Bell ladra con una encantadora fuerza cada frase, para luego acompañar con sus coros limpios, que al menos en estudio suenan impecables, mientras que la ambientación lograda por su productor sempiterno Rhys Fulber (y compositor auxiliar en 9 de sus 10 temas) hacen de la experiencia algo equilibrado entre agresividad, tecnología y atmosferas oscuras y envolventes. La máquina le quita un poco el pie al acelerador dándole entrada de New Messiah, un tema dramático, menos fiero que los anteriores pero con un encantador estribillo que engancha convirtiéndose en el más memorable de sus tracks hasta el momento. Una intro caótica acompañada de un piano distante son la entrada de la apocalíptica God Eater, un tema lento pero necesario en el desarrollo de este industralista, lleno de samplers, pero sin arriesgar ni un poco la fuerza de lo que se ha logrado hasta el momento. Depraved Mind Murder continúa la línea de densidad, con un trencillo que predeciblemente se acelera por momentos, no es memorable pero da continuidad al buen desarrollo de lo que escucho hasta ahora; Virus Of Faith es un tema afilado que devuelve la velocidad al disco, una canción cañera y directa, que además suena del carajo por los paneos de guitarra que maneja, mientras conecta excelente con Difference Engine, un tema con fórmula de la casa que cumple muy bien. Disassemble entra con todo el poder de la maquina del miedo, que sin mayores variaciones logra mantener vivo el espíritu del redondo con una percusión emocionante y en la que Burton cabalga cómodamente escupiendo cada frase, y ni qué decir de las cuerdas, una orquesta de metralla. Llega la última sección, con una suavizada Religion is Flawed Because… que hace las veces de “balada” instrumental y que se apoya totalmente en la ambientación programada de strings, para continuar la idea y cerrar el disco con la innecesaria Human Augmentation (dos pistas programadas sin ninguna instrumentación).


Mi opinión sobre el disco es totalmente favorable, un industralista que empezó con barreras de entrada tales como una banda fragmentada y una batería programada. Siendo sincero, si no me dicen de la batería digital ni lo descubro, además Bell da sus razones en el siguiente parafraseo “siempre arreglábamos digitalmente las baterías grabadas, en esta ocasión decidimos matar al baterista y agilizar el proceso” http://bit.ly/EntrevistaBurton. Para mí es un disco que supera con creces el fabuloso Mechanize y se pone como un digno sucesor del legado creado con Demanufacture y Obsolete. Veremos que tanto cumplen en el directo, porque la voz de Burton siempre se ha muy quedado corta (las limpias son para cagarse de risa) para interpretar en vivo lo que en estudio maquilla de manera tan sublime.

No son para nada innovadores, nadan en aguas seguras y repiten la fórmula una vez más, pero lo hacen con decoro. Odiosa manera de demostrarlo, pero no se puede negar, Burton y Cazares son el eje creativo y ejecutor de Fear Factory, por más que Herrera y Wolbers quieran tener parte en el reino de esta máquina, de querer hacerse una reputación a punta de avemarías ajenas. 




viernes, 1 de junio de 2012

Mortification – Scribe Of The Pentateuch



Calificación: 4/10


Mortification es una de esas bandas que despiertan amores y odios, más odios por la temática que siempre los ha distinguido desde los lejanos tiempos de Lightforce. No es para menos, fueron según entiendo, la primer banda góspel de metal extremo, un campo hasta ese momento “inmaculado” para los más puristas. No solo fueron pioneros sino que lograron poner los ojos de la prensa especializada sobre ellos, incluso logrando ficharse con un sello tan distinguido como Nuclear Blast.

Mucho ha llovido ya desde esas épocas de su trilogía dorada (al menos para mí) donde salieron los intrañables Mortification (1991), Scrolls of the Megilloth (1992) y el genial Post Momentary Affliction (1993) acompañados del directazo Live Planetarium donde quedó registrado todo el poder en vivo de esa formación. Luego las cosas cambiaron, el trío de esas perlas del thrash y death metal se desmembró, siendo Jayson Sherlock (batería) el primero en saltar del barco, y luego de su siguiente disco, el Blood World, se fuera Michael Carlisle (guitarra), dejando como único miembro original a Steve Rowe, un ícono del metal cristiano, conocido y respetado no solo por su música.

Luego del Post Momentary, se comenzó a sentir la ausencia de su formación más exitosa. Las composiciones se fueron haciendo menos contundentes, y por alguna razón, la banda empezó a tener una rotación de músicos resumida en 6 bateristas oficiales (más uno de estudio) y 5 guitarristas (más 3 guitarristas invitados), afectando a mi criterio, la solidez de sus siguientes lanzamientos, donde encuentro cada vez menos momentos memorables (a excepción del refrescante Erasing the Goblin del 2006, un disco a la altura de sus mejores redondos), aunque debo reconocer que cada placa tiene sus joyas, escasas pero las tiene. Agreguemos a esta historia la leucemia de Rowe y su increíble recuperación, la quiebra económica por su tratamiento y el decaimiento de la popularidad de su banda, porque algo si es cierto en la vida de este hombre: ha vivido la mortificación en toda su expresión.

Este disco es el número 15 en su ya dilatada carrera, siendo propiamente un EP de 6 composiciones nuevas, junto a 4 de sus mejores temas de sus 4 últimos lanzamientos. Mortification para bien y para mal se ha distinguido por sus experimentaciones sonoras, comenzando como una banda de thrash, pasando por el death más extremo, para luego incursionar con el groove, la percusión tribal y demás variaciones. Este disco entra con la primicia de ser la experimentación de la banda con el black y el folk metal.

Empecemos entonces a disecar esta nueva aventura de Rowe y su combo revisando la carátula: En mi concepto es la más horrenda, mediocre e incomprensible que les haya visto (y vaya que la tenían fácil después de la infantil portada de su inmediatamente anterior The Evil Addiction Destroying Machine). Ese mal comienzo se olvida pronto al arrancar con Extradiefor, un tema que bien pudo ser del Erasing the Goblin, con unas variaciones de voz rasgada que no me convencen del todo pero que no estorban el transcurso de la canción, en un track variado en su estructura, disfrutable y excelente bocado de apertura a este scribeScribe of the Pentateuch comienza con una marcha densa prometedora que se va al carajo en un estribillo ridículo y forzado donde Rowe casi destruye la canción quitándole toda la coherencia a lo que su banda hace tras de él… pero cuando llega su coro en voz melódica (cosa que en ninguno de sus 14 discos anteriores había escuchado) me corre una fría sensación de ridículo y disgusto por la metida de pata usando ese folk robado de Holyblood pero completamente desafinado reduciendo mi opinión a esto: una real porquería de canción. The Jaws of Life, es un tema por momentos interesante pero que me deja un tufillo a plagio en sus figuras de guitarra a Cradle Of Filth, específicamente a partes de la canción Beneath the Howling Stars del Cruelty and the Beast, aunque estoy seguro que hay frases que son mucho más parecidas a temas que he escuchado antes pero que no tengo presente para citar en este momento, pero de que hay calco hay calco, estoy seguro. En In Garland Hall me encuentro otro coqueteo con el folk de Holyblood que mutila la intención de la composición y se la da de comer a los perros, en un insufrible y desordenado momento sonoro que no tiene pies ni cabeza siendo otro desperdicio. Weapons of Mass Salvation inicia las líneas de bajo de un tema caótico y lento, que no tarda en acelerarse sonando muy acertado, remembrando un poco lo viejo de la banda, con esas variaciones de voz que definitivamente no me entrarán ni a palos. La experiencia cierra The White Death, otro tema decente, pese a los coritos (¿qué carajos pensaba Rowe cuando decidió creerse el cuento de que tenía voz para eso y que a Morti le iba a sentar bien?), aunque por momentos lo siento algo reforzado, como si fueran pedazos reciclados de varias canciones unidos a las malas.

Lo que sigue tristemente es mucho más agradable, rescatándose un tema de cada uno de sus últimos 4 discos, iniciando con la afilada Priest of the Underground de su ya lejano Relentless, seguida por Too Much Pain de su rescatable Brain Cleaner, continuado por el tema título Erasing the Goblin y cerrado con la canción Elastisized Outrage, uno de esos temas sacados con pinzas del decepcionante The Evil Addiction Destroying Machine.

Los 6 temitas nuevos de Mortification me dejan frío porque no se salvan, pese a la buena producción, la excelente ejecución del desconocido Lincon Bowen en la guitarra y no menos anónimo Andrew Esnouf en la batería, sumado al cuerpo del bajo de Steve... La cosa falla, no funciona como debe y pierde su rumbo en composiciones dolorosamente absurdas, casi ridículas, de una banda que muestra señales terminales de agotamiento compositivo. Este Scribe es otro mal paso de la banda que se salva de la quema por sus convenientemente seleccionados 4 bonus tracks que me sirven de motivador para recorrer las increíbles mejores épocas de la banda, porque con esta entrega se cumple a cabal eso de “todo tiempo pasado fue mejor”.

Lista de Canciones:
1. Extradiefor
2. Scribe Of The Pentateuch
3. The Jaws Of Life
4. In Garland Hall
5. Weapons Of Mass Salvation
6. The White Death

Bonus Tracks
7. Priests Of The Underground
8. Too Much Pain
9. Erasing The Goblin
10. Elastisized Outrage



Formación:
- Steve Rowe: Bajo/Voz
- Lincoln Bowen: Guitarra
- Andrew Esnouf: Batería


miércoles, 16 de mayo de 2012

CRÓNICA DE UNA GRAN NOCHE PT III: ANTHRAX


La euforia se comenzó a despertar, luego de los 20 minutos (creo... no tomé el tiempo) las luces apagaron y el telón de Anthrax, del arte de su último disco era resaltado, junto a un buen juego de luces naranja que le daban todo el drama posible, mientras Worship hacía el intro para lo que se venía. Earth On Hell es un temazo, una cosa loca que solo le sale bien a gente como Anthrax, una mezcla entre thrash, speed y unos blast dignos de la banda más raw del black metal, un tema que fue bien recibido más por la emoción de la primer canción que por ser reconocida... un paréntesis obligado: tengo la misma impresión que tuve con Exodus: la gente no conoce el nuevo material de sus "bandas favoritas". No terminaba de acabar el primer tema cuando entró mi canción favorita del Worship MusicFight 'Em Till You Can't, una descarga agresiva pero divertida, temática zombie con un Belladonna impresionante y una banda que dejaba el cuero en el escenario, y eso que era apenas la segunda canción... ya he dicho que este es uno de mis tracks favoritos de Anthrax, su nuevo clásico a mi forma de verlo. Terminó y había que darle a la gente lo que quería, tiempo de clásicos, entrando su ya lejana Caught In The Mosh, enloqueciendo al público para luego ser golpeados nuevamente por otro clásico "casi suyo", el cover de los franceses Trust: Antisocial, que dibujó todas las sonrisas posibles en el teatro.

Algo que disfruté de este show fue la sensación de equilibrio que la banda logró transmitir, defendiendo su material y barajándolo con sus ya conocidos clásicos. Muchas bandas viven de sus glorias pasadas, pero Anthrax jugó a riesgo en un país donde el disco no ha llegado de manera oficial, y lanzó lo que mejor le pareció de su último redondo. El turno fue para I'm Alive, un tema de momentos épicos con una base rítmica engranada y pegajosa, mientras que Belladonna, que ya casi llega a sus 50 tacos, no solo conserva sino que enriquece su voz con matices increíbles... en serio que había que verlo para creerlo, para mi hasta la fecha el mejor vocalista en vivo que haya visto. Tenía mis dudas respecto a él, me considero (o consideré) más fan del Anthrax con Bush, una voz más groove que prefería por encima de la voz heavy metal de Joey, pero este concierto me dio un puñetazo en la mesa y me puso las cosas en el sitio: Joey Belladonna es y será el verdadero vocalista de Anthrax. A diferencia de las otras 3 bandas del denominado Big Four, esta es la banda que suena mejor cada vez... me disculpan los fans de Metallica pero el combo de Lars en vivo para estos días no es más que una versión bastante desmejorada del que fue en su momento el mejor show de metal en directo; ni que decir de Megadeth, que siendo una de mis bandas favoritas, en vivo tiene a un cansado Mustaine que flojea mucho en su voz, pese a tener una máquina de primera atrás; de Slayer solo puedo decir que no los he visto en vivo pero son otros que se les nota el paso de los años cuando están en público (en sus dvds se nota). Anthrax tiene el 80% de su formación clásica junto a un Rob Caggiano que hace olvidar al bueno de Spitz, un tipo preciso, adecuado y sonriente; tiene al mejor bajista del thrash, un loco enérgico y lleno de buena vibra que contagia; ni decir de Charlie Benante, un baterista de otro mundo, toda una autoridad del doble bombo; junto al capitán del barco, compositor indudable y arquitecto del riff, Scott Ian, un tipo de coros arrolladores que contrastan con la dulzona voz de Belladonna, además de tener pulso de relojero al momento de tocar... estos son los Anthrax que vi, una banda sin punto flaco. Hubiese disfrutado ver algunos temas de Bush cantados por Joey (ninguno de los 4 discos de la era John Bush entró al setlist), pero la noche no era tan larga y no se le puede dar gusto a todo el mundo.



El turno fue para Indians, un clasicazo del Among The Living que despertó la ovación de los asistentes, que recibieron otro paño de agua tibia con la última descarga del Worship Music, una sentida In The End, medio balada tributo a la partida del fallecido Ronnie James Dio, y a la partida del 6to miembro de Anthrax: Dimebag Darrell, asesinado de la manera más absurda por un desquiciado en pleno concierto... parte de otra historia.

Lo que se vino el resto del show fue un golpe tras golpe, con una banda entregada que no fallaba ni daba señas de cansancio, con un Ian cómico que eventualmente hacía chistes y alababa al público colombiano (curiosamente el teatro no se llenó, parte de la cultura metal de nuestro país, llena de fans pero de la botella, porque 120 mil pesos que costó la entrada por ver a estos tres monstruos -Anthrax, Exodus y Obituary- parece ser la quiebra para estos vendedores de manillas y baratijas), junto a un carismático Belladonna que transmitía su buena vibra, contagiaba felicidad, con el bello gesto de usar en sus líneas varias veces expresiones como "Dios los bendiga". Got The Time fue un punto álgido, la gente se emocionó al máximo con este cover a Joe Jackson, para luego recibir una descarga de tralla que la verdad no esperaba: Deathrider, un tema que ni consideré que tocarían porque hace muchos años no aparecía en sus setlist, ni fue tocada en sus shows previos de la gira, pero que me hizo hacer a gotas cuando Ian citó que tocarían "la primer canción grabada en la historia de Anthrax... del Fistful Metal!..." y todo mundo grito de emoción. Otro derechazo con Medusa para luego recibir otro de sus himnos infaltables: Among The Living. Casi que sin descanso entró Be All, End All y estos señores seguían como al inicio, impecables, para luego lanzar lo que fue su único hit en esa pendejada de canal llamada MTV: Madhouse, otro punto álgido del show.

Momento de un receso no tan largo, para luego recibir a un Ian que aclaraba que cuando vinieron con Maiden eran otra banda (una chorrada para justificar lo de la sacada de Nelson), pero que estos SI eran Anthrax, y pues, qué mejor para recordarlo que lanzar un tacazo como Metal Thrashing Mad, para luego recordar aquel raro pero efectivo ($) experimento con el rap, con un I'm The Man que sinceramente les sonaba bien y que el público estaba disfrutando... dejándola incompleta para conectarla luego con I'm The Law, otro de esos temas que solo le salen bien a Anthrax, la canción homenaje al Juez Dredd, el personaje de los comics.

Con esto se acabó la noche, tres bandas más que cumplidoras en un festival de lujo, de esos que en nuestras tierras solo se ven una vez en la vida. Sonido impecable, logística perfecta, lugar cómodo y lo mejor, agrupaciones que todavía hacen esta vaina por amor a su arte (al menos eso parece). Pocas veces se da la posibilidad de ver a mis dos bandas favoritas en el mismo escenario... Aquí fue.



SETLIST ANTHRAX
1. Worship (2011 - Worship Music)
2. Earth on Hell (2011 - Worship Music)
3. Fight 'Em Till You Can't (2011 - Worship Music)
4. Caught In A Mosh (1987 - Among The Living)
5. Antisocial (1988 - State Of Euphoria)
6. I'm Alive (2011 - Worship Music)
7. Indians (1987 - Among The Living)
8. In The End (2011 - Worship Music)
9. Got The Time (1990 - Persistence Of Time)
10. Deathrider (1984 - Fistful Of Metal)
11. Medusa (1985 - Spreading The Disease)
12. Among The Living (1987 - Among The Living)
13. Be All, End All (1988 - State Of Euphoria)
14. Madhouse (1985 - Spreading The Disease)
ENCORE
15. Metal Thrashing Mad (1984 - Fistful Of Metal)
ENCORE
16. I Am The Man / I'm The Law (1987 - I'm The Man / 1987 - Among The Living)



Video tomado del canal http://www.youtube.com/user/MrMetallivecolombia

miércoles, 9 de mayo de 2012

BIOHAZARD: REBORN IN DEFIANCE


Calificación: 7/10

Los últimos discos de las bandas clásicas están envueltos en una serie de dramas que han dado un carácter farandulero más allá del sonido a sus nuevas expresiones. Biohazard no ha sido la excepción.

Una banda de Brooklyn, formada en el ya lejano 1987, fue la consumación de lo que muchos creían irreconciliable fusionando dos tendencias que solo habían funcionado a la fecha en experimentos aislados (Aerosmith con su Walk This Way a duo con Run DMC y Anthrax con su rap I’m The Man y su versión de Bring The Noise junto a Public Enemy, por mencionar los más destacados). El Hip Hop y el Metal encontraron en Biohazard el punto de equilibrio haciendo una propuesta que podría definirse como “muy metal para los amantes del Hip Hop, muy rapera para los amantes del metal” siendo su principal distintivo pero su mayor barrera… Esto los ha vuelto una banda de culto para mentes abiertas dispuestas a disfrutar su descarga, pero lejos está ser un fenómeno comercial.

Ya han pasado años desde su debut homónimo y su entrada en 1992 a la escena global con su reconocido Urban Discipline (uno de mis discos indispensables) de la mano de Roadrunner Records. De ahí en adelante la cosa comenzó a cambiar y no precisamente para bien. A Urban Discipline lo siguió un digno State Of The World Address (aunque reconozco que este disco no me genera mayores emociones), esta vez lanzado por Warner Bros Records confirmando su estatus pero que trajo sus primeros problemas, como el rompimiento de lo que era conocido como su formación clásica con la salida del talentoso Billy Graziadei, todo un pilar en la banda. La banda se arriesgo con un disco como trío (no dio reemplazo inmediato a Billy) saliendo un potente y directo Mata Leão apoyado en vivo por Rob Echeverria (Helmet), dejando la gira un registro en vivo de gran calidad: No Holds Barred, de la mano de Roadrunner nuevamente. Vino un New World Disorder en 1999 que, por esos líos y fusiones de sellos, dejó la gira sin representación, además, en honor a la verdad, el disco no lo considero muy novedoso respecto al material anterior dando señales de estancamiento creativo. Siguió un Uncivilization que coqueteaba con el naciente Nü-metal, pero que no fue bien recibido por sus fans (además de la desafortunada coincidencia de ser lanzado en el fatídico 11 de Septiembre del 2001, pasando totalmente desapercibido), retomando el rumbo con un Killed Or Be Killed, que no dejó de ser un álbum más del montón en el catálogo de la banda. Su último esfuerzo fue Means To An End, un disco más pesado y a mi gusto mejor que sus últimas entregas, con voces más oscuras y un ambiente más sombrío, pero tampoco devolvió a la banda a su momento de gloria. Esto sumado a las múltiples incursiones Hip Hop paralelas de Graziadei y la entrada al cine rojo del icónico Evan Seinfeld (ahora conocido en el mundo del porno como Spyder Jonez) dispersó la atención del público de la banda y finalmente afectó la motivación del núcleo, haciendo la gira de Means To An End para luego disolverse.


El hiato duró desde el 2005 hasta enero de 2010, cuando la alineación clásica (Evan Seinfeld, Billy Graziadei, Danny Schuler y Bobby Hambel) decidió reunirse y en sus tours tuvimos la fortuna de tenerlos dos veces en nuestro país (el 23 de Junio de 2009 en el teatro Metropol y el 3 de Julio de 2010 en Rock Al Parque, cerrando el día del metal en el escenario El Lago). La banda estaba en plena forma y quiso manifestarlo con un nuevo disco.


Reborn In Defiance alcanzó a grabarse y a producirse íntegramente cuando un nuevo drama sacudió la banda: Evan Seinfeld abandona la banda 4 meses antes del lanzamiento del disco dejando fracturada la alineación clásica y las expectativas frente a su nuevo redondo. Ahora tenemos a un Biohazard liderado por Billy Graziadei, acompañado por la voz y bajo de Scott Roberts (quién fue guitarrista de la banda entre 2002 y 2005) y que, al parecer, ha sido recibido cálidamente por los fans de la banda, esto sumado a su parecido físico a Evan y su registro de voz, de por sí, muy semejante.


Bajo este contexto, me dispongo a dar mi opinión sobre este Reborn In Defiance que, de antemano reconozco, tomé con prevención porque lo veo como el motivo de la salida de Evans… esperaba un trabajo mediocre y quise comprobarlo.


Las intro para mi están bien pero no en un disco de 13 pistas, además esta ni quita ni pone para mi opinión, restándole un arranque mucho más interesante con la primer descarga real: Vengeance is Mine, un corte hardcoreta con ese elemento encantador de las voces turnadas y un Hambel inspirado y preciso en un tema bastante disfrutable que me empieza a mostrar de qué se trata este regreso; la descarga continua con una densa pero no menos emocionante Decay, con un coro bastante enganchador y que sirve de puente al mejor corte del disco: Reborn, un tema rápido con una deliciosa caída que envuelve al escucha en un sombrío y denso interludio a lo más hardcore puro (nada de esas cosas de niños de 20 años tatuados y de pintas HxC que hablan un discurso casi religioso de sus convicciones pero que limosnean las entradas de los conciertos porque lo que les dan sus “papis” solo alcanza para sostener su imagen payasa) para luego ir subiendo a un pasaje potente acompañado de un deliciosos solo (de nuevo Hambel en forma)… cuando comienza a hacerse incómodo este pasaje, se dispara la máquina y le da sentido al tema dejando el mejor de los sabores. Killing Me es un tema agradable que da un respiro al disco, junto con Countdown Doom, un tema medio tiempo con momentos interesantes pero que empieza a hacerse cansino, rescatado eventualmente con un ligero pisón al pedal. Come Alive es un tema rápido divertido pero no tan emocionante, aunque con unos pasajes super interesantes, mientras que Vows of Redemption se me hace demasiado lenta y es de esos temas que le quitan ritmo al disco (tal vez necesite más escuchas para disfrutarlo). Waste Away es un buen tema que trata de devolverle el ritmo al disco, sin embargo, este Reborn In Defiance comienza a hacerse algo largo y aun faltan 4 cortes para acabar. You Were Wrong es un tema divertido pero nada novedoso respecto al resto del material, dándole la entrada a Skullcrusher, un tema instrumental oscuro y místico que vuelve a bajar innecesariamente el ritmo para conectarse con Never Give In, un tema rapeado con un disfrutable acompañamiento, pero de desempeño lento, casi como una balada, que sigue sin levantar el disco que a estas alturas ya se siente aburrido (la canción no es mala, solo que los momentos emocionantes quedaron agrupados al inicio y pareciera estar escuchando otra entrega, una muy pasiva para ser los Biohazard que empezaba a percibir). Para despedir el disco llega Season the Sky, un buen tema a medio tiempo con un riff de lo más enganchador, pero lejos de ser el mejor del álbum.

Mi opinión de este Reborn in Defiance es agridulce, lo percibo más como un puñado de tracks, unos más maduros que otros, unos más necesarios que otros, que como un disco íntegro. 9 buenas canciones en vez de sus 13 tracks quizás le quitarían esa sensación de lentitud que transmite el redondo. Para mí este es un regreso algo descolorido, que ahora sin Seinfeld difícilmente tendrá otra entrega. Seguiré con mi Urban Discipline, de lejos el mejor disco de la banda.

Reborn Lyric Video


Vengeance is Mine Video


Biohazard Sound Wave 2012 (con Scott Roberts)

martes, 8 de mayo de 2012

CRÓNICA DE UNA GRAN NOCHE PT II: EXODUS


Finalizó el show de Obituary y los asistentes estábamos ansiosos: Se venían los dos bocados fuertes de la noche (al menos para mí). Admito que no siempre he sido un fan acérrimo de Exodus, es más, desde adolecente fui distante a su propuesta dándole prioridad a otras bandas. Lo poco que había escuchado de la banda era cumplidor pero no me ataba, quizá el desdén venía por la voz de su anterior cantante, el señor Steve “Zetro” Souza, una voz nasal que me cuesta trabajo asimilar. A mis manos llegó en su momento el Bonded By Blood (piedra angular del género) pero la producción de la época y la voz de Paul Baloff (una voz demente, casi esquizoide) fueron mi barrera de entrada al material de la banda.

Pasados los años, llegaron a mis manos tres libros que valoro mucho (soy coleccionista de material “íntimo” de bandas, en especial de mis favoritas): Mustaine: A Heavy Metal Memoir; junto a To Live Is To Die The Life And Death Of Metallica's Cliff Burton y una biografía titulada Metallica: All That Matters. Estos libros tienen en común, aparte de los lazos desde sus inicios de Metallica y Megadeth, una descripción detallada del “espíritu de la época”, junto con descripciones del trabajo de las bandas que dieron forma al fenómeno thrash metal. Yo sabía que Kirk Hammet, antes de entrar a los gigantes Metallica, fue parte de la primer formación de Exodus (así como Jason Newsted perteneció a los infravalorados Flotsam & Jetsam), entonces, el combo de Gary Holt para mi fue por mucho tiempo, la banda que gestó al guitarrista líder de Metallica, el reemplazo de Mustaine (que atrevido ignorante fui en ese momento). El thrash es por mucho el género que más me identifica en el frondoso árbol del metal, siendo el género que siempre me ha acompañado en mi peregrinaje musical, al menos con dos bandas (Megadeth y Metallica), los demás géneros me han apasionado, unos más que otros, pero me terminan cansando… llevándome siempre a mi necesaria dosis de guitarras filosas y agresivas y letras desafiantes tan características de este amado género.

El apetito por escuchar nuevo material estaba saciado, la música de estos días no ha logrado satisfacerme del todo, las propuestas son clónicas, poco novedosas y descaradamente comerciales (no se me malinterprete, cada banda tiene derecho a pagar sus facturas, pero las propuestas actuales se mueven más en la fórmula de “lo que funciona” dejando como resultado una tonelada de propuestas pegajosas pero sin alma). Esa necesidad y la curiosidad que me despertó el material leído me obligó a hacer una pausa y buscar algo más de información sobre las bandas de esa “liga B del thrash”.

Mi exploración comienza con el lanzamiento más reciente de Exodus, un Exhibit B: The Human Condition que abrió mis ojos a un género que había limitado a los famosos Big Four (para los que no sepan quienes son: Metallica, Megadeth, Anthrax y Slayer), junto a bandas como mis adorados Sepultura y mis ocasionales Annihilator, Tourniquet y Deliverance. Con este Exhibit B (disco que debo reseñar sin falta) encontré la agresividad musical que tanto anhelaba mezclada con esa producción moderna que saca lo mejor de cada instrumento junto a la riqueza compositiva de los temas más épicos con pasajes melódicos que me remembran mi otro placer culposo: el Death melódico. Este rabioso disco me llevó a encontrarme el remake de Bonded By Blood, un Let There Be Blood mucho mejor producido, con afinaciones bajas y la voz hardcoreta y directa de Rob Dukes como catalizador, siendo un disco menospreciado por los fans de toda la vida de la banda quienes lo consideraron innecesario, pero que llevó la propuesta clásica de la banda a los oídos modernos y a los escuchas más escépticos, como yo. Exodus desde ese momento ha sido un infaltable en mi colección, siendo, para el dolor de los más puristas, su época con Dukes al frente, mi preferida.



Con este contexto, regreso al concierto. Luego de la cumplidora presentación de Obituary, comenzó el montaje en escena de Exodus, un montaje insufrible que tardó casi una hora (no tengo la precisión del tiempo) y que los roadies de la banda disfrutaron, en especial el que probó guitarras y bajo, quién por momentos levantó ovación ante el público haciendo cuernos y motivando al público a gritar. Luego del gran espacio de tiempo y de manera inesperada se fueron las luces dejando una tenue iluminación roja al escenario mientras se escuchaba la entrada de su primer descarga, la encantadora The Ballad Of Leonard And Charles (que de balada no tiene nada), un tema fiero y cañero, de mis favoritos del Exhibit B, pero que desafortunadamente se vio entorpecida por un momento leve de descoordinación que hizo sonar la primer mitad de la canción desordenada y desamarrada, además, la reacción del público ante el tema fue más de sorpresa porque el tema al parecer es desconocido para los thrashers que asistieron al evento; no tardó la máquina en engranarse con otro de sus temas más recientes, esta vez mejor recibido pese a lo desconocido: Beyond The Pale, un tema bruto hecho a la medida de Dukes, todo un frontman que transpira furia y la impregna al respetable, haciendo el show de Exodus aunque menos preciso, mucho más contundente que el de Obituary. Llegó el momento de darle al público lo que esperaba, lanzando al ruedo aquel clásico Piranha, de las épocas de Baloff (descanse en paz) llevando a los asistentes al climax, conectando con una referencia al último disco de Souza: Blacklist de su Tempo Of The Damned, encontrando una reacción un poco más fría pero entusiasta de igual manera (CARAJO! Qué le pasa a la gente de esta escena que se queda con los discos viejos y no escucha los nuevos?). Exodus sabe como inyectarle adrenalina a sus conciertos y no tardo en enviar otro clásico de Baloff, esta vez el turno fue para la rabiosa A Lesson In Violence, una oda al odio que despertó la euforia de los asistentes, en la voz de un Dukes que le imprime un sello personal único, creíble. La descarga continuó con la ya ultra conocida Bonded By Blood, donde Dukes y compañía demolieron las expectativas, mientras que el carismático cantante no tuvo problema en hacerse una capa con una bandera de Colombia. Para ese momento la gente estaba extasiada pero ansiosa de más, recibiendo la descarga más afilada del último momento de Souza en la banda: War Is My Sheperd, un temazo que sin ser el clásico que esperaba el público (por los asistentes pareciera que solo podía dejarlos felices el que tocaran íntegramente el Bonded By Blood) demostró que estos Exodus son vigentes y hacen honores a su discografía, en especial a sus discos post 2000, en el que bien hacen creyendo. Haciendo recuento, el setlist de la banda hasta ahora se había concentrado en 3 discos: Bonded By Blood, Tempo Of The Damned y Exhibit B: The Human Condition, pero en este momento del show, el combo de Gary Holt se sacó un as de la manga de su lejano Fabulous Disaster, rescatando la clásica The Toxic Waltz que marcó el penúltimo momento de locura con una banda divertida y molona, sonriente todo el tiempo y dispuesta a dejarnos con ganas de más… y así fue porque ellos eran la antesala de Anthrax y su momento ya acababa, así que era tiempo de despedir una deliciosa sesión de violencia con otro clásico: Strike Of The Beast, la dosis de locura que despediría su parte en este festival, siendo la mitad de la canción un memorable momento donde Dukes separó con sus indicaciones al público convocándolos en un wall of death al mejor estilo de su dvd Shovel Headed Tour Machine, con instrucciones precisas como “quiero que los de este lado maten a los del otro lado…” para luego dirigirse al otro costado de la tarima indicándoles lo mismo, señalando el momento adecuado con un rugido potente “GOOOOOOOOOO!!!!!!!!”. Así terminó un show que en ese momento se me hizo muy corto pero que disfruté al máximo, claro está, extrañando momentos de su The Atrocity Exhibition… Exhibit A y su Shoved Headed Kill Machine. Será en otra ocasión… por ahora el listón estaba muy alto para que Anthrax me hiciera sentir al menos la mitad de lo que estos Exodus lograron despertarme con tan solo 9 cargas.



SETLIST EXODUS:
1. The Ballad Of Leonard And Charles (2010 - Exhibit B: The Human Condition)
2. Beyond The Pale ( 2010 - Exhibit B: The Human Condition)
3. Piranha (1985 - Bonded By Blood)
4. Blacklist (2004 - Tempo Of The Damned)
5. A Lesson In Violence (1985 - Bonded By Blood)
6. Bonded By Blood (1985 - Bonded By Blood)
7. War Is My Shepherd (2004 - Tempo Of The Damned)
8. The Toxic Waltz (1989 - Fabulous Disaster)
9. Strike Of The Beast (1985 - Bonded By Blood)



Video tomado del canal http://www.youtube.com/user/MrMetallivecolombia
Imágenes tomadas de El Cartel Urbano